Reproducimos la columna de HernĂĄn BĂźchi en El Mercurio.
La Ăşltima reuniĂłn de ENADE presentĂł a los tres poderes del Estado en las figuras del Presidente de la Corte Suprema y Presidentas del Senado y de la RepĂşblica. Fue inĂŠdito, pero no casual; simboliza el rol que las reformas polĂticas fundacionales estĂĄn desempeĂąando en nuestra economĂa.
El evento fue clarificador. La Presidenta Bachelet preciso que es su voluntad impulsar cambios profundos con masivas alzas de tributos, impidiendo la libre elecciĂłn en educaciĂłn y modificando la ConstituciĂłn. No mostrĂł sensibilidad para ponderar los efectos que estos cambios podrĂan tener en el progreso de Chile. La inspirarĂa un aire estatista como el mundo conociĂł antes de la caĂda del Muro de BerlĂn. Â DespuĂŠs de todo en el 25Âş aniversario de ese hecho tuvo palabras de agradecimiento al rĂŠgimen que lo levantĂł.
Los dichos del Presidente de la Corte Suprema, por su parte, corroboran que estĂĄ lejos de la tradiciĂłn del Poder Judicial de ser asĂŠptico en materia polĂtica. Su frase Âla gente quiere participar del beneficio y no sĂłlo del sacrificio de las inversionesÂ, unida a sus argumentos que los tribunales deben amparar los derechos de todas las personas, indica que esta Corte se siente autorizada para transformarse en juez Ăşnico. Las sociedades modernas son muy complejas y las exitosas tienen bien delimitados los roles de cada cual, en particular de los Ăłrganos del Estado. Ninguno puede ser juez Ăşnico y menos en base a una visiĂłn polĂtica particular. En el caso de las inversiones, previo a llegar al aparato estatal, miles de decisiones voluntarias que evalĂşan beneficios y costos las hacen posible, por lo que resulta una parodia suponer que sĂłlo benefician al empresario. Trabajo, capacitaciĂłn, bienes de capital, impuestos, caminos y accesos Los beneficios son innumerables y nadie puede aquilatarlos en su integridad. Cada uno hace su parte y las decisiones de los tribunales, del aparato administrativo y las voluntarias de las personas no deben invadirse.
En realidad esta Ăşltima sesiĂłn de ENADE fue una notificaciĂłn: se quiere imponer un rumbo estatista aĂşn a costa de sacrificar -como en la ĂŠpoca del Muro de BerlĂn- el progreso y la libertad.
El otro actor del gobierno que cumpliĂł un rol distinto al tradicional fue el Ministerio de Hacienda. IntentĂł trasmitir confianza en tanto el impacto de los cambios, dijo que sus efectos negativos no serĂan tan contundentes. Olvida que los empresarios son optimistas en esencia, tratan de seguir siempre adelante y no se detienen por crear problemas a un gobierno aunque discrepen de su ideologĂa; lo hacen sĂłlo ante situaciones reales que dificultan su accionar y hoy ven levantarse barreras infranqueables en el horizonte.
El Ministro errĂł al no cumplir el rol de sus antecesores: analizar la situaciĂłn macroeconĂłmica objetivamente. DespuĂŠs de todo, tanto la externa como la interna son particularmente complejas. Si cumpliera mĂĄs con ese rol quizĂĄs ayudarĂa a cambiar el clima de confrontaciĂłn Estado-sector privado que se estĂĄ instalando y lograr que vuelva a imperar el sentido comĂşn. Un paĂs prĂłspero requiere de un sector privado fuerte y pujante que invierta y genere progreso. Sin ĂŠl no hay chance de cumplir las metas sociales de ningĂşn gobierno.
La economĂa mundial dejĂł atrĂĄs este aĂąo la crisis sistĂŠmica que la amenazĂł desde el 2008 -colapso financiero, desmantelamiento del euro e insolvencia de los paĂses europeos-, pero no se logra recuperar el crecimiento previo al 2008; cuando parece entrar en un camino estable, cifras mĂĄs modestas en una u otra latitud quitan el optimismo.
En los Ăşltimos meses hemos visto una caĂda de mĂĄs de 30% de los precios de la energĂa -el simbĂłlico petrĂłleo se cotiza a menos de US$ 70 el barril de 10% de los precios agrĂcolas y el cobre bajĂł a menos de US$ 3/lb. SimultĂĄneamente el dĂłlar se apreciĂł frente a casi todas las monedas. En el pasado, a experiencias similares les ha seguido un episodio recesivo, especialmente si la baja de precios tiene su origen en debilidad de la demanda. Hoy la baja en los productos bĂĄsicos parece tener su origen en una menor demanda en China, pero la economĂa de EE.UU. se ve sĂłlida y JapĂłn y Europa tienen programas agresivos para salir de su relativo estancamiento. El efecto final para Chile es un escenario mĂĄs negativo que el pasado por el precio del cobre y las futuras alzas de tasas en el mercado americano, pero si nos esforzamos tendremos oportunidades como las supimos encontrar en los ´90.
Internamente la economĂa chilena se mantiene dentro de una fuerte desaceleraciĂłn. Las cifras de IMACEC son lejanas al supuesto crecimiento de tendencia de 4,0% a 4,5% y validan con suerte un magro 2% para 2014. Los bienes de capital siguen cayendo a tasas superiores al 20%, un mal augurio para la inversiĂłn. Las cifras de desempleo muestran debilidad: aumenta el nĂşmero de personas con empleo parcial y mĂĄs precario. La inflaciĂłn a 12 meses es elevada y los mayores costos de las empresas hacen difĂcil que puedan amortiguarla como en el pasado. La cifra de crecimiento de tendencia sobre el 4% que calcula el FMI supone un aumento de productividad mayor que el de la Ăşltima dĂŠcada, lo que es difĂcil compartir. Si suponemos por el contario que se mantiene una tendencia negativa, el 3% de crecimiento se ve mĂĄs realista.
Por todo esto, y mĂĄs allĂĄ de la coyuntura, es un error hablar de que a la economĂa la afectan hoy las expectativas. Son las certezas: el mediano plazo estĂĄ en juego.
Los que bien inspirados proponen cambios dramĂĄticos para favorecer a los mĂĄs dĂŠbiles debieran ver que los mĂĄs castigados serĂĄn los mĂĄs pobres y que el mayor ingreso fiscal buscado para ayudarlos se esfumarĂĄ con el menor crecimiento. Los que ven en los cambios una oportunidad de consolidar su poder, ayudados por la modificaciĂłn electoral, debieran pensar que nuestra ciudadanĂa, hoy mĂĄs educada y con ansias de progreso, los puede desbancar si ven cerca el fracaso.
QuizĂĄs mirar la realidad desde el ĂĄngulo de los desafĂos que enfrentamos permita dejar de lado el oportunismo y voluntarismo polĂtico y nos vuelva a un ĂĄnimo de cooperaciĂłn, construcciĂłn y progreso.
