COSTOS DE LA ENERGÍA: ENFILAR BIEN LA PROA

REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE SUSANA JIMÉNEZ, ECONOMISTA SENIOR DE LYD, PUBLICADA EN ESTRATEGIA.

La Agenda de Energía del gobierno plantea entre sus principales objetivos reducir en 25% los precios de las licitaciones de suministro eléctrico de la próxima década para clientes regulados. Lo anterior constituye un desafío importante, para lo cual deberá ser capaz de cambiar el clima de inversión prevaleciente, que se ha traducido en una baja disposición a comprometer suministros en contratos de largo plazo a precio competitivo.

Algunas medidas propuestas se alinean bien con este objetivo. Entre ellas, el rediseño de las bases de licitación y la regulación del suministro sin contrato, que debieran aumentar la competencia y facilitar el ingreso de nuevos actores. Igualmente, el compromiso de promover el desarrollo de los proyectos consignados en el plan de obras de la CNE y la creación de una Unidad de Gestión de Proyectos, apuntan a lograr la realización de proyectos hidroeléctricas y termoeléctricas actualmente en carpeta, lo que resulta del todo necesario para asegurar un suministro competitivo de energía de base. Por último, un ordenamiento territorial que entregue señales claras, así como el establecimiento de un mecanismo de aportes locales en beneficio de las comunidades afectadas, debiera facilitar el proceso de inversión.

Otras propuestas, en cambio, podrían torpedear la meta si no se ejecutan con el debido cuidado. Así, por ejemplo, es clave que el rediseño de las licitaciones para incorporar las ERNC no se traduzca en un aumento de costo para los clientes regulados; un excesivo optimismo por el mayor uso de gas podría verse frustrado con los precios esperados del combustible en los mercados internacionales; y demoras en la agenda de ordenamiento territorial podrían paralizar las decisiones de inversión y causar trasferencias de riqueza que motiven una mayor judicialización. Por su parte, la idea de aplicar un impuesto a la emisión de contaminantes, que forma parte del paquete de reforma tributaria, incidiría directamente en el costo de generación, con un inevitable traspaso a mayores precios de la energía.

En consecuencia, será importante enfilar correctamente la proa para poder llegar a buen puerto.