REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE JOSĂ FRANCISCO GARCĂA, COORDINADOR DE POLĂTICAS PĂBLICAS DE LYD, PUBLICADA EN VOCES DE LA TERCERA.

En tĂŠrminos generales, se echĂł de menos el anuncio del Plan de Seguridad del gobierno 2014-2018, y junto con ello, haber entregado lineamientos respecto de metas y plazos comprometidos en dicho plan âsiendo particularmente relevante el que se sigan fijando metas de reducciĂłn de victimizaciĂłn general, pero se avanza en especĂficasâ. Se trata de la carta de navegaciĂłn de cualquier gobierno y continuadora de la Estrategia Nacional de Seguridad PĂşblica (ENSP 2006-2010) y el Chile Seguro (2010-2014), esto es, el plan de gobierno que aterriza para los 4 aĂąos de mandato la PolĂtica Nacional de Seguridad.
Con todo, algunos lineamientos o ejes de dicho plan, el que serĂa dado a conocer en julio de manera integral, fueron dados a conocer en dĂas recientes. Algunos de ellos habĂan formado parte de la breve alusiĂłn de la Presidenta Bachelet al tema seguridad en su discurso del 21 de mayo.
De los anuncios realizados el 21 de mayo y el viernes pasado âque todavĂa se encuentran en el plano de los anuncios, y no en la âingenierĂa de detallesâ â, destacan, en primer lugar, contar con un plan comunal de seguridad pĂşblica que incluya a 74 comunas (urbanas con sobre 60.000 habitantes) en 3 aĂąos con un presupuesto de 48 mil millones de pesos, contando con una estrategia comunal de seguridad pĂşblica implementada en 2015, como sostuvo el Ministro del Interior y Seguridad PĂşblica. Aunque se ha destacado como uno de los ejes centrales del nuevo plan y descansando en la idea correcta de potenciar el rol del municipio y de la comunidad en esta materia, nos recuerda demasiado el fallido Plan Comuna Segura, como asimismo, nos recuerda las importantes asimetrĂas existentes en las capacidades institucionales entre nuestros municipios y la escasez de facultades en materia de seguridad que entrega la Ley OrgĂĄnica de Municipalidades. Aprender sobre los errores del Comuna Segura, y sobre todo, construir sobre los logros del programa Barrio en Paz del gobierno anterior, resulta fundamental.
En segundo lugar, se propuso aumentar de 14 a 36 comunas el Programa â24 Horasâ (el que en realidad se llama âVida Nuevaâ, que cuenta con el apoyo fundamental del sistema de gestiĂłn de informaciĂłn de Carabineros â24 Horasâ), programa intensivo de prevenciĂłn en menores infractores de ley, lo que es positivo dado que avanza sobre la base de una polĂtica pĂşblica basada en la evidencia, que se ha venido diseĂąando e implementando en los dos Ăşltimos gobiernos, y que destaca porque en los casos de alta complejidad se cuenta con la terapia multisistĂŠmica, que hoy cuenta con importantes resultados en Chile.
En tercer lugar, si bien se propuso un algo genĂŠrico fortalecimiento de nuestras instituciones policiales, es importante concretar dicho anuncio con medidas que busquen aumentar la rendiciĂłn de cuentas y avanzar en esquemas de evaluaciĂłn por desempeĂąo en materia de remuneraciones y ascensos. En esta misma lĂnea, se anunciĂł el aumento la dotaciĂłn de carabineros en 6 mil funcionarios y de investigaciones en 1200; continuando con lo realizado por la propia Presidenta Bachelet y el Presidente PiĂąera durante sus periodos. Sin embargo, lo relevante es racionalizar y ser eficientes en el uso de esta nueva dotaciĂłn, concentrando la futura dotaciĂłn en los focos delictivos y sobre la base de criterios tĂŠcnicos (basado en evidencia), y no sobre la base de criterios polĂticos.
Finalmente, destacan los recientes anuncios de reformas legislativas sobre la ley de control de armas, ley de violencia en los estadios y la ley 20.000 de drogas, y la creaciĂłn del Servicio Nacional de Apoyo a VĂctimas y una Superintendencia de Seguridad Privada.
Bajo este contexto, y quedando a la espera de la materializaciĂłn del Plan de Seguridad 2014-2018 del gobierno en julio, es de esperar que la seguridad pĂşblica vuelva a considerarse un ĂĄmbito prioritario de la acciĂłn gubernamental, lo que no quedĂł en evidencia el pasado 21 de mayo, discurso que, como sabemos, es central en la definiciĂłn de las prioridades con las que un mandatario enfrentarĂĄ su periodo.