A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE MARÍA TERESA MUÑOZ, INVESTIGADORA DEL PROGRAMA LEGISLATIVO DE LYD, PUBLICADA EN PULSO.

Recién la semana pasada se pudo conocer el alcance de la reforma, que va mucho más allá de la eliminación del FUT y el alza de impuestos a las empresas. Se incluye un impuesto de retención, que finalmente implica un alza de impuestos al 35%, más que al 25% anunciado; la depreciación instantánea, ofrecida como incentivo a la inversión, que sólo podrá utilizarse por empresas pequeñas y micro que sean fuertes en activos fijos; y se conceden facultades absolutamente discrecionales al SII.
Durante la semana y media de discusión que lleva este proyecto, han sido citados a exponer diferentes expertos, representantes de los gremios y autoridades, pero preocupa la premura y falta de debida atención que se les está brindando. En atención a la seriedad y esfuerzo que han dedicado los invitados, sería razonable que se les escuche con respeto, para poder entender y asimilar las especificaciones técnicas de un proyecto sumamente complejo.
Es necesario que en este debate prime la responsabilidad y que los diputados asignados para analizar una reforma especialmente técnica, no pasen por alto una serie de detalles. Si se va a reformar el sistema tributario chileno, es fundamental que se de un debate serio, completo y no apresurado por la presión impuesta de despacharlo antes del 21 de mayo.