CUANDO EL COLOR DEL GATO SÍ IMPORTA

A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE JOSÉ RAMÓN VALENTE, CONSEJERO DE LYD, PUBLICADA EN LA TERCERA.

La célebre frase de Deng Xiaoping “No importan el color del gato, lo importante es que cace ratones” puede traducirse coloquialmente como “Dejémonos de tanta consigna  y hagamos cosas que le mejoren la calidad de vida a la gente”.

Cuando el actual gobierno insiste en su agenda de cambios estructurales (retroexcavadora), en un país como Chile que durante los últimos treinta años ha cazado más ratones que nunca antes en su historia, no podemos dejar de pensar que estamos usando la doctrina de Deng pero al revés. Por lo que hemos visto hasta ahora, parecería que a los ministros Peñailillo y Arenas les da lo mismo si el gato caza ratones, lo importante es que sea un gato rojo.

No tengo dudas de que la gran mayoría de los chilenos, independientemente de su color político, comparten la idea de que nuestra sociedad debe dedicar más recursos para mejorar la calidad de la educación y el acceso a ésta de los más pobres. Pero “la reforma educacional que Chile necesita” no cuesta más de US$ 800 millones incrementales al año de acuerdo al análisis realizado por Fundación 20/20 que no es precisamente que digamos un centro de pensamiento de derecha. Aún suponiendo que toda la inversión la realizara el Estado, dicha cantidad se podría obtener sin arruinar la capacidad de ahorro e inversión de las empresas pequeñas medianas y grandes que operan en nuestro país.

Desde ya es bueno recordar que el presupuesto en educación ha estado creciendo en los últimos años a un ritmo promedio anual superior a US$ 800 millones sin necesidad de una mega reforma tributaria. Hacia adelante, la implementación de medidas para controlar la evasión, como la implementación de la factura electrónica obligatoria, el perfeccionamiento del registro del FUT,  la reasignación de solo una parte de los recursos que el Estado gasta, o más bien mal gasta, o en programas mal evaluados, unidos a los mayores ingresos que genera el crecimiento económico, recaudaría para el fisco recursos más que suficientes para financiar la reforma educacional.

Pero a los ministros Peñailillo y Arenas no parece importarles dicho cálculo, lo que nos lleva a pensar que el verdadero objetivo de la reforma tributaria no sería financiar la reforma educacional, sino que simplemente cobrarle más impuestos a los chilenos de altos ingresos. Es decir lo que importa es el color del gato y no si este caza ratones.

El empecinamiento con la idea de que las empresas y los ricos paguen más impuestos ha llevado a los ideólogos de la Nueva Mayoría a proponer una reforma que le pega un balazo al corazón del ahorro nacional. Las utilidades que las empresas no distribuyen a sus dueños y  en cambio son reinvertidas en proyectos de crecimiento, son una de las principales fuentes de financiamiento para las empresas y constituyen una de las principales fuentes de ahorro de nuestro país. Es a esos recursos a los que quiere echar mano el gobierno para recaudar la mayor parte de los US$ 8.200 millones de la reforma tributaria. Con menos ahorro habrá menos  inversión y menos crecimiento económico. El empleo y los salarios para todos los chilenos, no para los de los más ricos, serán menores y las posibilidades de progreso de las nuevas generaciones también.

No se trata de ser ni alarmista ni catastrofista. Efectivamente esta reforma no detendrá por completo el progreso del país, pero sí lo hará mas lento. De acuerdo a cifras de la ONU, China saco a más de 800 millones de personas de la pobreza desde que Deng Xiaoping pronunció su célebre frase. De lo que se trata entonces  es que nos preguntemos seriamente cuantos chilenos no podrán salir de la pobreza en los próximos 20 años porque a diferencia de la china post Deng, a nuestros ministros si les importa el color del gato.