A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE CONSTANZA HUBE, INVESTIGADORA DEL PROGRAMA LEGISLATIVO DE LYD, PUBLICADA EN LA SEGUNDA.
Entre los proyectos de ley de educación que fueron presentados por este Gobierno y que no lograron ser aprobados son especialmente relevantes dos: Inicio de carrera docente y autorización de jardines infantiles.
El primero fue fruto de un acuerdo entre los parlamentarios oficialistas y de oposición. Tiene por objeto elevar las remuneraciones de entrada al ejercicio de la carrera docente en todo el sector subvencionado para los mejores egresados de pedagogía. Así se busca atraer a los mejores talentos, complementando la Beca Vocación de Profesor. Lo anterior, iría de la mano de una evaluación obligatoria para los egresados de pedagogía que quieran trabajar en el sector subvencionado y de una reducción de las horas lectivas para que los profesores tengan más tiempo para preparar sus clases.
El segundo, haciéndose cargo de la necesidad de contar con un cierto control respecto al funcionamiento de los jardines infantiles y salas cunas busca exigir, por primera vez en nuestro país, una autorización obligatoria a todos los establecimientos de educación parvularia para que puedan operar. Era esperable una rápida aprobación en ambas cámaras, especialmente luego de casos de alta connotación pública que demostraron la existencia de situaciones muy irregulares en estos establecimientos. Sin embargo, el proyecto quedó entrampado en el Senado producto de una serie de indicaciones presentadas por parlamentarios de la Concertación que se apartaban de la idea fundamental del proyecto, y que tuvieron por finalidad dilatar su tramitación. Así, una de las propuestas más controvertidas es la de obligar a los establecimientos a ceñirse por las bases curriculares que determina el Ministerio de Educación para obtener la autorización. Esto último, no sólo atenta contra la libertad de enseñanza, sino que además se aparta de las reglas que se aplican en educación escolar y media.
Resulta curioso que a pesar de tantos acuerdos y consensos logrados para sacar adelante estos proyectos, finalmente no se haya logrado su aprobación. Pareciera que quienes proponen grandes reformas educacionales, incluyendo educación gratuita y fin al lucro, no estuvieron dispuestos a aprobar dos iniciativas que apuntan al corazón de la calidad y la confianza en el sistema de educación escolar y preescolar, con el propósito de no entregar beneficio político alguno -por muy pequeño que sea- al actual gobierno.