A LA ESPERA DEL FALLO

A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA COLUMNA DE CLAUDIA HERNÁNDEZ, INVESTIGADORA DEL PROGRAMA SOCIEDAD Y POLÍTICA DE LYD, PUBLICADA HOY EN VOCES DE LA TERCERA.

El paralelo o la diagonal es la línea divisoria que ha mantenido expectantes a los ciudadanos de los dos lados de la frontera, que se han caracterizado por tener una relación llena de desconfianzas durante su pasado, y que Perú pretende zanjar con un reclamo de un espacio marítimo de 38.000 kilómetros cuadrados de mar.

A una semana de conocerse el fallo, el manejo de las expectativas parece crucial. Éstas se deben contener para recibir la sentencia con tranquilidad, con unidad y mesura, que es lo que corresponde cuando se juega el honor y credibilidad de un país. Y Chile ya aceptó la jurisdicción de la Corte Internacional el año 2008.

En nuestro país se han hecho esfuerzos para demostrar la existencia de una delimitación marítima y, para ello, la defensa se ha asumido como una política de Estado. Se ha demostrado así un gran civismo, especialmente de las autoridades que, independiente del sector político, han avalado el desarrollo del proceso. Que no es de extrañar, porque el país se ha destacado por ser respetuoso de los tratados y también de privilegiar la solución pacífica de controversias.

Los plazos de ejecución del fallo no son inmediatos; un cambio del status quo (que sería percibido como pérdida), podría implicar eventuales cambios legales que se deberían acatar, que de ser administrado con criterio, permitiría avanzar en una mejor relación entre ambos países.

De allí que los llamados nacionalistas de realización de un plebiscito o firma de un nuevo tratado, no parecen ser las mejores ideas en este momento. Acciones como las de embanderar las calles, sólo lograrían desenterrar odiosidades añejas que parecían superadas; convocar a un plebiscito para decidir si se acata el fallo, no sólo no se ajusta a derecho, sino que no es acción de un país que se precie de serio. Finalmente, cuando se plantea hacer un tratado de clausura en temas limítrofes tampoco suena como solución, porque aún cuando no hay temas limítrofes pendientes ni con Perú ni Bolivia, ambos países tienen a Chile en el banquillo de los acusados en La Haya.

Ahora queda esperar y confiar que han hecho las cosas bien. Tomar con madurez el resultado es parte del juego político, que para bien o para mal, se decidió jugar.