A continuaciĂłn reproducimos la columna de JosĂŠ Francisco GarcĂa, Coordinador de PolĂticas PĂşblicas de LyD, publicada en El Mercurio:
Buena parte de la literatura especializada demuestra que los lĂmites al gasto y a las donaciones suelen ser promovidos en nombre del interĂŠs pĂşblico, sin embargo son tĂpicamente barreras de entrada que los incumbentes establecen frente a los candidatos desafiantes. El incumbente, tiene gran ventaja en la competencia sobre el desafiante, quien debe gastar muchos mĂĄs recursos para darse a conocer y recuperar la âventajaâ que le lleva el primero.
En esta materia, se suelen confundir âinteresadamenteâ cosas bien distintas: una cuestiĂłn es la configuraciĂłn de figuras delictivas (cohecho o trĂĄfico de influencia), las que deben ser sancionadas como cualquier delito y la otra, bien distinta, es utilizar esto como excusa para establecer un sistema de financiamiento estatal o limitar el financiamiento privado sĂłlo a las personas naturales, dejando fuera a las empresas, sindicatos y ONGs.
Lo relevante es que las reglas de donaciones por parte de las empresas estĂŠn sujetas a estĂĄndares de transparencia exigentes, lo que sĂ sucede hoy en Chile respecto de las normas de gasto electoral, al establecerse un complejo sistema de donaciones en tres niveles: anĂłnimas, reservadas y pĂşblicas, dependiendo de los montos. Junto a ello, hay ademĂĄs normas estrictas respecto del Ăłrgano que debe aprobar la donaciĂłn.
Algunos sostienen que toda donaciĂłn debiese ser pĂşblica, no reservada. Es una opciĂłn; sin embargo, es amplia la evidencia que demuestra que la transparencia total suele venir acompaĂąada de extorsiĂłn y represalias cuando las donaciones son a la vereda polĂtica opuesta de la autoridad de turno.
Respecto de las donaciones a los partidos en ĂŠpocas no electorales, acaba de ingresar un proyecto de ley que reforma sustantivamente la ley de partidos polĂticos, que abre una oportunidad valiosa para elevar los estĂĄndares de transparencia.
AdemĂĄs, de que ya hay una regulaciĂłn razonable en la relaciĂłn empresas-polĂtica, no hay que olvidar que la ConstituciĂłn PolĂtica ampara las donaciones de las compaĂąĂas en el marco de la autonomĂa de las sociedades intermedias, la libertad de asociaciĂłn y de expresiĂłn.