LA ECONOMÍA EL 2013

A continuación reproducimos la columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de LyD, publicada en Diario Financiero:

La situación política en Italia vuelve a poner todas las miradas en la economía internacional. Los mercados accionarios partieron el año 2013 con gran dinamismo, augurando buenas noticias para la economía mundial. La sensación que parecía imperar en los mercados es que como el temido colapso de Europa no se produjo durante el año 2012, e incluso aquellas economías con más problemas dentro de la región sortearon sus necesidades financieras de corto plazo, estábamos ante una prueba de cierta fortaleza institucional  que permitía descartar un episodio catastrófico.

En los últimos días, no obstante, vemos que  los mercados han caído. Ello no debiera sorprendernos tanto, porque aun los analistas que miraban con optimismo el año 2013 en sus predicciones advirtieron que observaríamos bastante volatilidad durante el año.

La causa de la preocupación es fundamentalmente Italia y, tomemos nota, la política italiana más que su economía. Se teme a la incertidumbre luego de las elecciones, que si bien dan una ventaja a la centroizquierda de Bersani pueden llevar a una difícil gobernabilidad por el virtual empate que se produciría en el Senado, donde Berlusconi sigue mostrando su fuerza. La conducción tecnocrática de Mario Monti, que ha dado confianza a los mercados, podría ser reemplazada por un gobierno más político que relaje las medidas de austeridad o por uno que no logre mayorías necesarias para avanzar en la senda que Italia requiere,  poniendo así un paréntesis de duda acerca de la capacidad de pago del fisco italiano de sus compromisos de deuda. Monti fue un claro perdedor en las elecciones al ocupar el cuarto lugar con un 10% y Grillo el ganador, al llegar a un 25% de los votos con su alternativa anti austeridad que huele mucho a populismo.

Creo que debemos ser más cautos con lo que sucede en Italia. La reacción inicial de fuerte caída en los mercados mundiales, donde la bolsa de Milán encabezó las bajas con casi 5%, se ha moderado el segundo día de actividad de los mercados luego de las elecciones. Pienso que hay que dar una oportunidad a la política italiana, que si bien durante años no ha sido precisamente un ejemplo de estabilidad, sí ha mostrado capacidad de reinventarse. El sistema parlamentario de gobierno nos puede salir con una coalición impensada que una de esas tranquiliza los ánimos, al menos en el corto plazo.

El escenario internacional es por supuesto importante para la evolución en el año de la economía chilena. Ésta sigue mostrando cifras muy saludables. Los datos fiscales para el año 2012 indican que el gasto creció un 4,7%, bastante menos que el PIB, lo que permitió que las cuentas fiscales del año 2012 cerraran con un superávit de 0,6% del PIB. Alguien podría pensar que estas cifras no son sostenibles o producto de precios muy altos del cobre, pero el hecho es que el balance estructural también mejoró notoriamente. El déficit estructural, que considera valores de mediano plazo para las variables claves, llegó a un 0,6% del PIB, con lo cual el gobierno de Piñera logra anticipadamente su meta de bajar el déficit estructural a un 1% del PIB, partiendo del 3% con que lo recibiera a inicios de su gobierno.

Este mejor panorama nacional ha desviado la discusión macroeconómica en Chile desde la recuperación de la crisis a la posibilidad de un sobrecalentamiento en el año 2013, o al menos en  2014. Las cifras de empleo confirman el dinamismo ya que esta variable creció un 6,4% durante el 2012 llevando las tasas de desocupación  a niveles que se consideran de pleno empleo. Como era de esperar, esto se ha traducido en un beneficio no sólo para los que han encontrado un trabajo sino para todos los ocupados que han visto crecer las remuneraciones reales en un 4,7% en los últimos doce meses.

Si la economía internacional no dice otra cosa, Chile volverá a crecer con fuerza el 2013, consolidando así durante el gobierno del Presidente Piñera un quiebre de la tendencia declinante que traía en los últimos gobiernos de la Concertación.