A continuaciĂłn reproducimos la columna de Jorge RamĂrez, Investigador del Programa Sociedad y PolĂtica de LyD, publicada en La Segunda:
Los resultados de la encuesta AuditorĂa a la Democracia 2012 ratifican la existencia de un desencanto creciente de la ciudadanĂa con nuestro sistema polĂtico. MĂşltiples cifras nos permiten constatarlo, entre ĂŠstas, la valoraciĂłn de atributos constitutivos de una buena ciudadanĂa como âsiempre obedecer las leyes y las normasâ y âsiempre votar en las eleccionesâ, que disminuyen respecto a la mediciĂłn de 2010 en 9% y 8% respectivamente. La confianza en las instituciones continĂşa bajando: un 50% de los encuestados se declara ânada interesadoâ en la polĂtica y sĂłlo un 10% cree que los senadores y diputados representan los intereses de los chilenos. Resulta interesante saber quĂŠ cursos de acciĂłn tomarĂĄn los actores polĂticos para revertir esta situaciĂłn.
Un camino es impulsar reformas institucionales y descansar en este Ămpetu transformador olvidando el problema de fondo. No faltarĂĄ el polĂtico que argumentarĂĄ que esta crisis descansa en los partidos y su falta de recursos, abogando por el financiamiento pĂşblico de la polĂtica, mientras la encuesta da indicios de que estas soluciones no estĂĄn en lĂnea con los intereses de la ciudadanĂa. Otros plantearĂĄn la tesis del cambio al binominal como el elixir democrĂĄtico, pero en ambos casos no se comprende la magnitud del problema. Tampoco se trata de obviar la importancia de las instituciones, pero la alquimia institucional no sĂłlo debe descansar en los cambios comĂşnmente socializados al interior de la elite dirigencial.
Otro camino es indagar en alternativas que podrĂan ser mĂĄs efectivas en la soluciĂłn de estos problemas, como el impulso de mecanismos de devoluciĂłn de poder desde las funciones estatales a la sociedad civil, y desde el gobierno central a las regiones, dejando de lado la desconcentraciĂłn para orientarnos hacia una descentralizaciĂłn. Las cifras acompaĂąan este giro: un 62% de los encuestados piensa que âlos gobiernos regionales y locales deberĂan tener mayor autonomĂa financiera para la realizaciĂłn de programas y proyectos pĂşblicosâ. Esta premisa es vĂĄlida para organizaciones como los partidos polĂticos Âżo no es acaso la implementaciĂłn de mecanismos como la selecciĂłn de candidatos vĂa primarias, una devoluciĂłn de poder desde las cĂşpulas a los militantes y ciudadanos? Los datos de la encuesta permiten sostener que la ciudadanĂa valora este cambio: un 61% prefiere a las primarias como sistema de selecciĂłn de candidatos.
Nuestros dirigentes polĂticos no deben tomar el camino fĂĄcil de impulsar reformas estrictamente autoreferenciadas a sus lĂłgicas de toma de decisiĂłn. Seguir este camino sĂłlo significarĂĄ deprimir aĂşn mĂĄs la sintonĂa entre la polĂtica y la ciudadanĂa.