DESEMPEÑO ECONÓMICO Y RESULTADO ELECTORAL

A continuación reproducimos la columna de Hernán Büchi, Consejero de LyD, publicada en El Mercurio

La relación entre quién es favorecido en un proceso electoral y el desempeño económico se da en ambos sentidos. Las políticas de un Gobierno inciden en que los ciudadanos creen más o menos riqueza y así perciban mayor bienestar. Dicha percepción incide a su vez en el resultado electoral.

No es extraño entonces que ante un resultado se analice el efecto de la economía y se especule qué se puede hacer para modificarlo. Ya hay voces en la Alianza que indican que el Gobierno debe ser más activo en otorgar subsidios generalizados para asegurar mejores resultados.

El principal peligro de esta lógica radica en que los tiempos de las decisiones económicas son distintos a los políticos. Ello permite el populismo. Se pueden tomar decisiones que los electores ven beneficiosas hoy pero que causarán perjuicios mayores tras el ciclo electoral. Para evitar esta dinámica se crearon instituciones que dificultan el proceso. Un Banco Central independiente o la exclusividad de iniciativas para ciertas materias de ley son ejemplos de ello.

Es interesante constatar en nuestro continente como los líderes populistas se van liberando de todo contrapeso para escalar en su apuesta, hasta el punto en que si bien el proceso no da más beneficios, concentran suficiente poder para hacer imposible la democracia y se eternizan en éste.

Chile ha tenido un comportamiento bastante ejemplar en esta materia por muchos años y en diferentes Gobiernos. Las decisiones económicas, más allá de las diferencias de visión, han sido miradas  a largo plazo. Ello es mérito  tanto de las instituciones como del buen comportamiento del Ejecutivo, que tiene suficientes facultades para caer en excesos si lo quisiera. Este es un valioso activo de nuestra cultura política que debemos preservar.

A pesar que la reciente elección municipal tiene un importante componente local y que estrategias equivocadas tuvieron fuerte impacto en comunas como La Reina y Recoleta, el hecho es que la coalición de Gobierno tuvo un gran retroceso respecto del 2008. Disminuyó en 23 alcaldes, gobierna a un 11% menos de la población que la Concertación y su porcentaje global en votos cayó un 3%. Es razonable entonces que los partidos del oficialismo se alerten ante esta realidad, pero también lo es que el diagnóstico que hagan sea el correcto.

La historia ha mostrado reiteradamente que un buen o mal desempeño económico afecta el resultado electoral. Basta ver cómo con la crisis económica en Europa los gobiernos sufren reveses electorales provocando cambios de derecha a izquierda o viceversa. Sin embargo, el retroceso electoral reciente no puede ser asignado a un mal desempeño económico. Difícilmente se podría concebir una mejor evolución que la de los últimos años considerando el terremoto cuyos efectos debió enfrentar el gobierno desde su primer día.

La inflación en doce meses alcanza a sólo 2,8% el desempleo está en un mínimo y se llega a hablar de atraer trabajadores inmigrantes y las remuneraciones crecen al 6,5% anual. Aunque se podría argüir que si bien el desempeño es bueno se generaron expectativas aún mayores y a ello se debe el menor respaldo, es difícil que ello sea así.  El problema debe buscarse en otra parte. La explicación tiene que hacerse cargo además del bajo apoyo que tiene el Gobierno en las encuestas ya que los fenómenos deben estar relacionados.

El voto voluntario no puede ser el culpable principal. Cabría preguntarse por qué afectó más al gobierno que a la oposición. Un caso destacado es la derrota del alcalde de Ñuñoa, por una contendora que sacó casi los mismos votos que el perdedor del 2008, mientras el incumbente bajó en más de 22.000 votos.  Tampoco toda la explicación puede ser el exitismo; la participación en Santo Domingo fue de las altas en el país cuando solo había un candidato a alcalde.

Para hacer más complejo el panorama es útil constatar que en zonas conflictivas - donde el terrorismo toma el nombre de la etnia mapuche, como Ercilla, Padre Las Casas o en aéreas afectadas fuertemente por el terremoto como Constitución y Cobquecura - el gobierno tiene un buen desempeño. Lo que incidió en el resultado electoral debe ser bien estudiado por los partidos de Gobierno. Está claro eso sí que el desempeño económico objetivo no es la causa. Y aunque lo fuera, que no lo es, el gobierno no debiera dejar de lado la tradición de seriedad de él y sus antecesores. El costo para Chile sería muy alto.