En entrevista con El Mercurio, la Directora Ejecutiva de LyD, Bettina Horst, dijo que, pese a tener matices respecto a la invariabilidad tributaria o la exención a las contribuciones, también pone límites a la negociación en el Congreso. Si significa “deslavar” el proyecto de Reconstrucción, el Gobierno no conseguirá activar la economía, advierte. “Sería una irresponsabilidad”, explicó. A continuación, presentamos un extracto.
—¿Y mantiene la afinidad transcurridos los primeros meses de Kast?
“La Cuenta Pública, los proyectos de ley de Reconstrucción, Sala Cuna, Sistema de Evaluación Escolar concuerdan en esencia y objetivos con nuestras ideas, aunque tenemos matices y diferencias que nos gustaría poner en debate”.
—¿Lo dice por la exención de contribuciones a mayores de 65 años, por ejemplo?
“Efectivamente. Si bien se hace cargo de un problema que existe en el impuesto territorial, es un impuesto patrimonial que no solo genera problemas a los adultos mayores porque no tienen ingresos suficientes y encuentran imposible pagar el tributo, sino porque también lo puede solicitar el municipio en su barrio y subirlo si la plusvalía, o el mejoramiento, lo permite. A eso estamos abiertos a una revisión que alivie al avalúo fiscal, y llegar a acuerdos mucho más medidos”.
—¿Es regresivo, como dicen economistas?
“Es un paso en la dirección correcta, pero es más profundo y requiere una mirada más integral, que debiese ser parte de la discusión en particular en el Senado.
También habría que repensar si efectivamente la invariabilidad tributaria se asocia al pago de un impuesto corporativo un poco más alto que los proyectos que no lo tienen, bajarla de 25 a 20 años o subir el monto mínimo de US$ 50 a US$ 100 millones de inversión, porque podrán ingresar proyectos muy menores que no necesitan tantos años para amortizar la inversión”.
—¿Ser más exigentes con el beneficio?
“Recordemos que el DL 600 se aprobó en el Congreso en 1993, no es algo más viejo, más que restrictivo, es bueno tomar esa experiencia para simplificarla hoy a esos que se aíslen más a lo hubo y despejar restricciones en sectores que lo ven con recelo.
También creo que en el mediano plazo, la Sala Cuna Universal debería transitar a un financiamiento cien por cien de imposiciones, sin aporte del trabajador”.
—¿Es posible sumar otra carga a las arcas fiscales que ya financian Pensión Garantía Universal, gratuidad universitaria, entre otras?
“En una primera etapa, parece razonable la fórmula que plantea el Gobierno de poder reducir ciertas cotizaciones en el futuro y el seguro de cesantía para no encarecer el empleo formal. Pero debiera ser transitorio y cuando se estabilicen las cuentas fiscales y haya más recursos, financiarla totalmente con recursos fiscales”.
“Valoro la honestidad y transparencia de este Gobierno”
—En este escenario fiscal, ¿es sostenible el proyecto de Reconstrucción o profundizará el déficit, como dice la oposición?
“Valoro la honestidad y transparencia de este gobierno, que en el informe financiero del proyecto señala que habrá un mayor déficit en los primeros años de implementación. No es menor mover un disfraz tan sobredimensionado, como pasó en los últimos años, porque se va terminando decisiones en base a cifras que no se dan. Lo que hay que mirar es la situación fiscal en el mediano plazo”.
—¿No fue honesto el anterior gobierno, al no registrar US$ 10.500 millones más de deuda pública?
“Cuando se aprobó la reforma de pensiones, distintos actores, entre ellos el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), indicaron que estaba desenfocada, porque la supuesta mejora del cumplimiento Tributario no recaudará lo que se calculó. Antes, la Ley de Presupuestos tuvo falencias técnicas, números mal presentados, gastos no reconocidos, ingresos sobreestimados en 2025 y 2026. Desoyó totalmente las alertas técnicas va más allá de un error técnico”.
—La invariabilidad o el crédito tributario al empleo ¿son monedas de cambio para sumar apoyo en el Senado?
“Siempre son importantes los límites de la negociación. Las reformas se mantienen en el tiempo por los efectos que generan, no por la cantidad de votos que sacaron en el Senado. Incluso personas que votaron a favor, cuando se dan cuenta de los efectos negativos de una ley, cambian su apoyo”.
—¿No es más probable que permanezca si tiene apoyo transversal?
“Si tener más apoyo en el Congreso pasa por deslavar el proyecto y su impacto, sería una irresponsabilidad, no logrará activar la economía. La oposición demoró dos meses en darse cuenta de que tenía consensos mínimos con el Partido Comunista en la rebaja tributaria, que es el corazón del proyecto. Su estrategia ha sido más bien de dilatar la discusión y no de aportar a construir un mayor consenso”.
—¿Y sería bueno bajar más el impuesto corporativo y modificar la invariabilidad?
“Es un camino interesante, hay que analizar en conjunto crédito tributario, rebaja al impuesto corporativo e invariabilidad tributaria como un todo”.
¿Qué líneas rojas pondrá a esta negociación?
“Hay al menos dos elementos que no se pueden diluir: que el privado obtenga mayor retorno de sus inversiones y entregar certezas jurídicas. Cuando la oposición plantea hacer una rebaja escalonada del impuesto corporativo; bajar dos puntos ahora, evaluar el efecto fiscal, el efecto en la economía y después seguir conversando, es lo contrario a reactivar la economía.
Me cuesta ver un compromiso real con el crecimiento económico en la oposición, más bien veo división y propuestas contradictorias, que hacen más difícil al Gobierno poder negociar”.