EMPLEO ASALARIADO PRIVADO: CREACIÓN DE PUESTOS CAE A SU NIVEL MÁS BAJO DESDE 2021

El número de trabajadores formales ha mostrado un preocupante deterioro desde marzo de este año, como consecuencia de un empleo asalariado privado formal (que representa casi el 70% del empleo formal) que continúa desacelerándose y que de acuerdo a las últimas cifras de empleo del INE registró el crecimiento más bajo desde abril de 2021, tras la recuperación de la pandemia. Así, en 12 meses se crearon solamente 2.336 nuevos puestos de trabajo asalariados en el sector formal, una tasa de crecimiento anual de 0,05%.  

Desde 2022, el deterioro en la creación de empleo es transversal, situación que se ha profundizado a partir de 2024, afectando principalmente a las micro y pequeñas empresas. En las micro empresas (aquellas que tienen hasta 10 trabajadores) se han destruido puestos de trabajo desde el primer trimestre de 2024, eliminándose cerca 22.000 empleos el último año, según el dato al mes de noviembre. Las empresas que tienen entre 11 y 49 trabajadores también fueron perdiendo dinamismo, destruyéndose cerca de 53.000 puestos de trabajo en los últimos 12 meses.

Preocupante es también la desaceleración del empleo en empresas medianas y grande, donde se han creado cada vez menos puestos de trabajo. En las empresas medianas (entre 50 y 199 trabajadores) la creación de empleo ha disminuido fuertemente desde el mes de marzo de este año, destruyéndose puestos de trabajo en el registro al mes de noviembre, mientras que, en las empresas de más de 200 trabajadores, la contracción ha sido fuerte en los últimos tres meses, creándose menos de 20.000 puestos de trabajo en doce meses, cifra muy por debajo del promedio. En octubre las empresas grandes (más de 200 trabajadores) solo crearon la décima parte de los empleos que creaban hace un año atrás.

Así, la baja creación de empleos asalariados formales, se explican mayormente por la destrucción de empleo en las empresas de menor tamaño y una creación cada vez más baja de empleo en empresas de mayor tamaño. Esto es de especial preocupación por el peso relativo que tienen las empresas de mayor tamaño en la composición del empleo formal.

Esto es consistente, con una economía que muestra un crecimiento económico que no se aleja del 2,5% y una coyuntura de sucesivas alzas de costos laborales, de la mano de un conjunto de leyes que afectan mayoritariamente a empresas más pequeñas, que son las que concentran mayormente a los trabajadores afectos al salario mínimo.

Por lo tanto, explica la Economista de LyD, Ingrid Jones, “es deseable que no se sigan aprobando leyes que signifiquen nuevos costos que afectan especialmente a las empresas de menor tamaño. Debemos preocuparnos de no aprobar leyes que se traducen en menos empleo. Ejemplo de esto, es el proyecto de sala cuna que continúa su tramitación en el Congreso y que el gobierno busca aprobar antes del término de su mandato y que es un doble costo para las empresas más pequeñas (cotización y copago) o el proyecto de negociación ramal”.

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