El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer las cifras laborales correspondientes al trimestre móvil septiembre –noviembre de 2025. La tasa de desocupación nacional se ubicó en 8,4%, cifra 0,2 puntos porcentuales (pp) por sobre el mismo período del año anterior (Gráfico N°1). Esto, como resultado de que en doce meses la fuerza de trabajo creció 1,5%, el empleo lo hizo en 1,2% mientras que los desocupados crecieron 4%.

La tasa de ocupación continúa situandose por debajo de lo que alcanzó antes de la pandemia[1], faltando por recuperar cerca de 249.000 puestos de trabajo, los que se concentran en jóvenes ( proporción que fue mayor a registros anteriores) y mayores de 55 años (más alta en quienes tienen 65 años y más) (ver gráfico Nº 2).

A nivel agregado, el empleo muestra algo más de dinamismo respecto de los útimos meses, pero sigue creciendo a tasas bajas, creándose cerca de 115.620 nuevos puestos de trabajo en doce meses. Al distinguir por nivel de formalidad, preocupa que el número de empleos informales ha mostrado mayor diamismo desde marzo de este año de manera consecutiva, con una variación anual que después de mostrar varios meses registros negativos, no muestra crecimiento. Con todo, la informalidad sigue afectando a cerca de 2.500.000 personas.
Por otro lado, el empleo formal continúa mostrando una pérdida de dinamismo, ubicándose en 1,7% en doce meses, sustentado principalmente por el crecimiento del empleo cuenta propia formal.

En más detalle, los puestos de trabajo que se crearon son el resultado neto de una casi nula creación de puestos de trabajo informal (657) y de la creación de empleos formales (114.970). Respecto de este último, el crecimiento durante los últimos meses se sustenta en mayor cantidad de trabajos formales por cuenta propia, mientras se destruyen otros puestos de esta misma categoría pero informales. Es necesario contar con más información para entender lo que está detrás de estas cifras, pues, desde que se tienen registros diferenciados entre trabajadores formales e informales por parte del INE, no se había observado una formalización de trabajadores cuenta propia de este orden de magnitud (ver gráfico Nº 4).
Por otro lado, al analizar el crecimiento anual del empleo asalariado privado formal, se observa una pérdida de dinamismo en los últimos registros, alcanzado el crecimiento anual más bajo desde la pandemia.

Con todo, el panorama del mercado laboral continúa mostrando el mismo debilitamiento que se ha observado en los últimos años, con una tasa de desempleo que se mantiene elevada y bajas tasas de ocupación que afectan no solamente a mujeres, sino que tambien a jóvenes, mayores de 55 años y mujeres. El empleo informal continúa aumentando mientras el asalariado privado se debilita, lo que es preocupante en un contexto de elevados costos laborales y crecimiento económico que no supera el 2,5%.
[1] Dato al trimestre terminado en febrero de 2020.