SIMCE 2024: IMPORTANTE ALZA EN 4° BÁSICO, MIENTRAS PERSISTE EL DETERIORO EN 6° BÁSICO Y II° MEDIO

Tal como el año pasado, en lo que constituyó un logro inédito en la historia de esta medición, la Agencia de la Calidad de la Educación presentó durante la primera semana del año escolar los resultados del SIMCE 2024 aplicado a los estudiantes de 4° básico, 6° básico y II° medio del país. De este modo, los colegios podrán utilizar de manera oportuna esta valiosa información en su planificación y toma de decisiones.

En términos generales, como muestra el Gráfico 1, se registra un incremento de los puntajes de 4° básico que permite superar el nivel que exhibían las cohortes pre pandemia, reduciéndose además la brecha socioeconómica, aunque no la de género, que se incrementó en Matemáticas.

En 6° básico, en cambio, se produjo una caída significativa en el promedio en Matemáticas y no hubo cambios significativos en Lectura, en un nivel que no se medía desde el año 2018, es decir, previo a la pandemia, y que al parecer ha sufrido un impacto más persistente de ésta que la cohorte de 4° básico. Subsiste por ello el desafío de recuperación de aprendizajes en esta generación de estudiantes. Del mismo modo, en II° medio no se produjeron cambios significativos en los puntajes promedio de Lectura y Matemáticas respecto a la cohorte evaluada el año pasado, lo que indica que se trata de un nivel que aún no recupera el deterioro sufrido debido al cierre de escuelas durante la pandemia (Gráfico 2). Evidencia elocuente de lo anterior se halla al revisar la distribución de estudiantes por estándar de aprendizaje, que muestra que un 51,5% de los estudiantes de este nivel se ubican en categoría Insuficiente en Matemáticas y 49,3% en Lectura, mientras apenas 19,7% y 21,9%, respectivamente, logra el nivel Adecuado.

Entre otros resultados presentados, se destacó el aumento que registraron los estudiantes de 4° básico que asisten a establecimientos traspasados a Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) los años 2018 y 2019, esto es, los primeras que se instalaron. En efecto, el alza que estos registran supera la registrada por el promedio nacional y el de los establecimientos municipales de otras comunas, lo que representa una buena noticia, aunque aún se requiere de una comparación con establecimientos educativos comparables (por ejemplo, particulares subvencionados de las mismas comunas) antes de sacar lecciones concluyentes.

Finalmente, a la espera de disponer de las bases de datos que permitan analizar la información desagregada y así obtener hallazgos más específicos, los resultados sugieren algunas conclusiones preliminares. En primer lugar, la importancia que tiene el contar con información oportuna para la toma de decisiones y el mérito de todo el equipo de la Agencia de la Calidad, que ha logrado publicar los resultados en este inicio de año escolar. Es además un gran avance para el país que este hito ocurra en un gobierno que inicialmente se opuso e incluso pretendió frenar la realización de este tipo de mediciones, pero que, al parecer, tomó conciencia sobre su relevancia y valor.

Segundo, los resultados sugieren la importancia que tiene la asistencia a clases y el funcionamiento regular de los establecimientos educativos, en la medida que, tras el cierre de escuelas durante la pandemia, se ha avanzado en la normalización de las clases presenciales y en la recuperación gradual de la asistencia. En esa línea, una hipótesis sobre la disímil trayectoria de los estudiantes de 4° básico y las cohortes de 6° y II° medio es que estas últimas sufrieron la suspensión de la presencialidad y el cierre de sus establecimientos en un período que les significó un mayor impacto, o bien que las iniciativas de recuperación han sido menos efectivas, lo que explica que el deterioro persista. Es por ello fundamental insistir con la necesidad de poner el énfasis en la continuidad de clases, en la recuperación de la asistencia y reducción de la inasistencia grave, y en la focalización de los mayores esfuerzos en aquellos niveles y sectores que se han visto más golpeados y en los cuales se concentran los mayores desafíos de cara al futuro.

Por último, se debe destacar la labor de los establecimientos escolares y su constancia para buscar día a día avanzar en la mejora de los aprendizajes de sus estudiantes; como señaló el director ejecutivo de la Agencia de la Calidad, Gino Cortez, las mejoras son producto del trabajo incansable de docentes y directivos en los establecimientos educativos del país, y por lo tanto es ahí donde hay que buscar las razones de esta mejora, que da cuenta de que es posible avanzar. Es de esperar, además, que las prioridades de gobierno en su último año apunten hacia las reales necesidades del sistema. Por un lado, se debe tener cautela con el cambio curricular que se está discutiendo, en un momento en que, como muestra el SIMCE, una parte del sistema está logrando aprendizajes significativos y recuperándose de la pandemia, mientras otra aún se encuentra estancada. Segundo, se deben favorecer las iniciativas que permitan dirigir recursos hacia el nivel parvulario y escolar y no hacia la educación superior. Del mismo modo, el Plan de Reactivación que se encuentra implementando el gobierno desde el año 2023, aunque con una cobertura muy acotada –recientemente cuestionada por la Contraloría- debiera enfocarse decididamente en aquellos sectores donde persiste el mayor deterioro de aprendizajes. Para ello, es clave que la Agencia de la Calidad realice pronto la clasificación de las escuelas según su nivel de desempeño, poniendo en marcha el Sistema de Aseguramiento de la Calidad y los apoyos que éste dispone para los establecimientos de bajo desempeño.

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