A fines de enero ingresó al Congreso el proyecto de ley que el Gobierno se comprometió a ingresar durante la tramitación de la Ley Corta de Isapres para modificar el funcionamiento del Fonasa.
Si bien hay algunas modificaciones al seguro de salud estatal, la iniciativa es mucho más amplia que eso y tiene elementos positivos y otros bien orientados, pero que deben estudiarse con mayor detalle. El gran problema son aquellas cosas que el proyecto de ley no incluyó y que son esenciales para que Fonasa pueda realmente garantizar que sus afiliados tengan una atención de salud oportuna y de calidad.
Lo bueno
Hay una serie de medidas que apuntan a hacer más eficiente el uso de los recursos que recibe Fonasa de parte de sus cotizantes y por parte del Estado.
Por ejemplo, hacerse cargo del control de las licencias médicas. Estas consumen prácticamente la mitad de la cotización de salud. Que Fonasa sea quien pase a controlar su uso es un paso positivo ya que debería permitir un mayor control sobre estos recursos. Si bien el sistema de licencias médicas requiere de muchas otras mejoras[1], este es un paso en la dirección correcta.
Un segundo componente tiene relación con hacer más eficiente los procesos de compra de Fonasa y Cenabast. En el primer caso, se busca usar el poder de compra de Fonasa (ya que satisface la demanda de todos los hospitales estatales del país) para lograr mejores precios y evitar que cada Servicio de Salud negocie de manera independiente la compra de prestaciones a privados. Esto permitiría ahorrar recursos, a la vez que se establecen excepciones para los casos que lo justifiquen. Por otro lado, se realizan ajustes a la normativa de la Cenabast que deberían permitir mejores precios y un abastecimiento más seguro de medicamentos para el sector público.
En otra área del proyecto, se establece que los afiliados a Fonasa accederán automáticamente a un segundo prestador en caso que no se haya respetado la Garantías Explícitas en Salud (GES), esto hará menos engorroso el acceso a la salud, por ejemplo, en caso de listas de espera, lo cual también es una medida adecuada.
Las dudas
Independiente de cómo funcione Fonasa, para que sus afiliados tengan una buena atención de salud los hospitales del Estado deben funcionar de manera eficiente. Y ahí, pese a no ser el corazón del proyecto de ley, los avances son muy tímidos. En primer lugar, se establecen incentivos por cumplimiento de metas definidos entre el Minsal y los prestadores, sin embargo, no hay recursos adicionales que hagan atractivo ese incentivo. Lo mismo pasa con los incentivos al desempeño de los equipos médicos que no cuentan que no cuentan ni con recursos extra ni con modificaciones al resto de las asignaciones que permitan vincular de mejor manera salarios y desempeño.
Finalmente, destacable, aunque tímido, es el esfuerzo del Minsal por visibilizar un sistema nacional de registro y evaluación de productividad hospitalaria y satisfacción usuaria. Sin embargo, para que tenga impacto dicho registro debería estar vinculado a incentivos y ser de conocimiento público.
Por otro lado, se establece un nuevo Servicio de Salud cuya responsabilidad será la salud digital. Es un paso positivo avanzar a la adopción de nuevas formas de atender las necesidades de los pacientes y adecuar su funcionamiento a las necesidades propias de un sistema que funcionará en línea, pero del proyecto de ley no queda claro cómo este nuevo servicio de salud se coordinará con el resto del sistema de salud, lo que puede quitar potencia a los esfuerzos que se pretenden realizar.
Finalmente, parece razonable que el ISP actualice la regulación de dispositivos médicos y que ello se realice de manera diferenciada según el nivel de riesgo de los mismos. Sin embargo, debe evitarse que nuevas regulaciones terminen dificultando o encareciendo la adopción de nuevas tecnologías que van en directo beneficio de la calidad de vida de las personas.
Lo ausente
Llama la atención que ninguno de los artículos que contempla el proyecto de ley se hagan cargo de las principales debilidades que actualmente tiene Fonasa, como son su institucionalidad y atribuciones para realmente asegurar que sus afiliados tengan un acceso oportuno a la atención de salud.
Tampoco se entregan mayores herramientas para que los responsables de administrar los hospitales del Estado puedan utilizar los recursos con que cuentan de manera más eficiente y respondan por su gestión. Sin cambios en esa dirección, será imposible aumentar la productividad hospitalaria y, con ello, disminuir las listas de espera.
En resumen, sin cambios a nivel del asegurador que le entregue más herramientas, autonomía e independencia de los gobiernos de turno; ni reformas a la manera en que se administran los hospitales del Estado que propicien un trabajo más eficiente, no será posible que Fonasa entregue una atención de calidad a sus afiliados.
[1] Ver https://lyd.org/wp-content/uploads/2022/12/TP-1572-LICENCIAS-MEDICAS.pdf