
Al respecto, es de esperar que este aporte a regiones corresponda en un 100% a menores ingresos hacia el gobierno central y no a un aumento en los recursos totales que los privados deban aportar al Estado. De no ser así, este aumento del costo de invertir en el país podría ser un segundo golpe a la inversión de esta reforma, considerando como el primero el hecho de no haber bajado la tasa del impuesto a las empresas.
Carta de Bettina Horst, Subdirectora de Políticas Públicas de LyD, publicada en El Mercurio.-