
Si bien, actualmente la participación de la mujer en cargos públicos es inferior a la de los hombres, se ha visto una tendencia al alza. Desde 1992 y hasta las últimas elecciones municipales en el 2016, las mujeres electas como alcaldesas han aumentado desde un 7,2% a un 11,9%, mientras que aquellas electas como concejalas aumentan de un 11,8% a un 24,6%, según datos del PNUD. "Independiente que las cifras no reflejan una alza significativa durante los últimos años, sería más pertinente plantearse una serie de interrogantes que permitan vislumbrar con mayor claridad cuál es realmente el problema de la baja participación femenina en los cargos de elección popular, para así identificar qué tipo de trabas existen en nuestro país que nos llevan a este escenario, de lo contrario se estaría vulnerando el principio de igualdad ante la ley (en materia de elegibilidad y de participación) y produciendo un problema técnico dentro de los partidos (en el caso de que no tengan la suficiente cantidad de candidatas mujeres para cumplir con la cuota), sin tener los respaldos suficientes de que esta medida será eficiente en su propósito", señala la investigadora del Área Política, Javiera Cid.
