
"En los últimos años y de acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), la sensación de inseguridad y la percepción de la delincuencia por la población se encuentran en niveles relativamente altos, lo que se acompaña de una desconfianza hacia las distintas autoridades encargadas de la seguridad ciudadana del país", señala María Trinidad Schleyer, investigadora del Programa legislativo de Libertad y Desarrollo.
Las medidas comprometidas en el Acuerdo están orientadas a revertir esta situación por medio de restablecer la confianza en las autoridades, creando normas de probidad y transparencia para las policías; hacerse cargo de la mayor participación de las armas de fuego en los delitos de mayor connotación social y en el crimen organizado, aumentando las medidas de fiscalización y control de armas y generando mayores incentivos para la entrega voluntaria de las mismas; incentivando mayor coordinación y colaboración entre los organismos de seguridad, fortaleciendo el Sistema de Inteligencia del Estado y coordinando a los actores del Sistema de Persecución Penal; junto con mejorar los sistemas de prevención del delito, incorporando un nuevo y relevante actor en estas tareas: las municipalidades.
