Esta semana surgieron con mucha vehemencia voces vinculadas al gobierno anterior -o que de una u otra forma participaron en el diseño o implementaciĂłn de la reforma tributaria de 2014- criticando el proyecto de modernizaciĂłn tributaria. En algunas ocasiones no es claro el sustento tĂ©cnico de las crĂticas, y en otras, saltan a la vista algunas contradicciones.
Una de las nuevas crĂticas cataloga al proyecto como "macroeconĂłmicamente insignificante" producto de la baja recaudaciĂłn que genera. Entonces, Âżtodo proyecto que no recaude es insignificante? ÂżEs esta la mĂ©trica correcta para calificar un proyecto como insignificante? La importancia de un proyecto no debiera medirse sobre la base de su capacidad recaudatoria, sino en cĂłmo esa herramienta efectivamente resuelve el problema identificado en el diagnĂłstico realizado. En este caso, uno de los principales objetivos es claro: reintegrar el sistema para evitar la inequidad horizontal del sistema actual y que perjudica mayormente a contribuyentes de ingresos bajos y medios. En tĂ©rminos recaudatorios, la reforma no persigue aumentar la recaudaciĂłn, menos aĂşn de las empresas que ya tienen una carga elevada comparativamente.Â
Por otro lado, si es efectivamente insignificante, ¿por qué hay voces provenientes del mismo sector diciendo que no es una modernización, sino una "reforma" o un ajuste "estructural"? Me cuesta creer que una "reforma estructural" sea insignificante.
En paralelo, se intenta justificar la importancia de la reforma tributaria del año 2014 sobre la base del pretendido aumento en 3% del PIB de la recaudaciĂłn. Sin embargo, hasta el momento, el incremento de la recaudaciĂłn dista mucho de ser lo "estimado", mientras que se ha visto mermado el crecimiento de la economĂa y de la inversiĂłn durante cuatro años consecutivos, sin correlato con la situaciĂłn mundial.
Carta de Macarena GarcĂa, Economista senior de LyD, publicada en El Mercurio.-