Al cumplirse 25 años de la promulgación de la Ley N° 19.253, mejor conocida como Ley Indígena, cabe hacer una reflexión sobre cuál ha sido el impacto de esta normativa y sobre la actual situación de los indígenas de nuestro país, grupo que actualmente representa un 9,5% de la población total según la Casen 2017.
Hace un par de semanas el Presidente Sebastián Piñera dio a conocer el acuerdo nacional que da vida al Plan Impulso Araucanía. En este acuerdo se plantean medidas atribuibles exclusivamente a personas indígenas, como -por ejemplo- la eventual modificación de la Ley Indígena para flexibilizar las condiciones de utilización de tierras por parte de las comunidades permitiendo el arriendo de tierras sin que estas dejen de ser indígenas. Asimismo, esa modificación pretende ampliar el plazo que prohíbe la enajenación entre indígenas de las tierras adquiridas con fondos de la CONADI, otorgando una mayor libertad para el uso de las tierras.

"Luego de los 25 años de vigencia de la ley, ésta se ha concretado en una mala implementación de políticas de carácter asistencialista, que es en parte lo que se pretende corregir con el Plan propuesto", señala Javiera Cid. Sin embargo, existen dudas de si existirá a futuro el planteamiento de una solución o proyección al problema que hoy existe respecto de la contínua entrega de tierras a los pueblos indígenas, considerando que el actual gobierno se ha comprometido en terminar tanto con los problemas económicos de la región como con los problemas de seguridad y violencia.