
Tras los resultados de la encuesta Casen, queda en evidencia que la desigualdad empeora cuando se desatienden el crecimiento y el fomento al empleo. De ahí que una reforma tributaria que ponga el acento en la promoción de la inversión, buscando con ello fomentar la capacidad productiva y el empleo, resulta bienvenida. En torno al 90% de la inversión en Chile es de carácter privada, que genera trabajo. Si se fomenta decididamente esa inversión, se puede producir un impacto positivo en el empleo y en los salarios, beneficiando a todas las personas y no a unos pocos, como se pretende instalar.