Durante los últimos años, la economía chilena se vio inmersa en un período de estancamiento donde, durante cuatro años consecutivos –y de manera inédita- se contrajo la inversión. Como resultado, se registró una tasa de crecimiento promedio para el período 2014-2017 de sólo 1,7%, muy por debajo de la tasa de crecimiento del mundo y, sin duda, por debajo de las capacidades de Chile.

Junto con esta precarización del mercado laboral, se vieron afectadas también las remuneraciones. Según información del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Remuneraciones (IR) creció sólo un 1,4% en 12 meses en abril 2018, promediando en lo que va de este 2018 un 1,2% (ver Tabla Nº1).
Tomando en cuenta también las cifras nominales, se observa una clara evolución a la baja a partir de mediados del 2014, fecha a partir de la cual el IR real oscila en torno al 1,8% (ver Gráfico Nº1).
“Tal como se ha planteado en relación con el mercado laboral, dada la persistencia de la falta de dinámica en la economía sufrida recientemente, la recuperación va a tardar en llegar en esta materia, pues el mercado laboral -y sus salarios- primero van a copar las múltiples holguras generadas”, señala la Economista Senior de LyD.
“Se espera hacia adelante una mejora de los salarios (lo que trae consigo más consumo y más crecimiento económico), pero este ajuste no será inmediato”, asegura Carolina Grünwald.

