Análisis en el día del trabajador: estatuto laboral para jóvenes

Hoy, 1 de mayo, se conmemora en el mundo el día internacional de los trabajadores.

Con ocasión de ello, vale la pena referirse a un proyecto que está en discusión actualmente en el Congreso, el cual pretende crear un estatuto laboral para jóvenes que se encuentren estudiando en la educación superior.

De acuerdo al INE, en nuestro país existe una alta tasa de desempleo “joven”.  Gran parte de los jóvenes no trabaja precisamente por la imposibilidad de compatibilizar el trabajo con los estudios. Sin embargo, la integración de los jóvenes al mercado laboral es clave para la economía de un país.

Haciéndose cargo del problema de la informalidad y el bajo empleo joven, es que surge la referida iniciativa, que se encuentra en discusión en el Congreso, actualmente en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, con urgencia simple.

Al respecto, cabe destacar que el proyecto evita que los estudiantes pierdan beneficios sociales debido a la generación de nuevos ingresos, siendo un valioso estímulo para la búsqueda de trabajo por parte de los jóvenes.

Según el abogado del Programa Legislativo de LyD, John Henríquez, dicho estatuto -que flexibiliza la contratación de este rango etario- “trae una serie de beneficios relevantes para los jóvenes: comenzar tempranamente con la cotización previsional -aumentando, dicho sea de paso, el monto de sus futuras pensiones-, la acumulación de experiencia comprobable y el aumento de los ingresos familiares”.

Respecto a las materias controvertidas del proyecto, Henríquez afirma que son: “la situación del seguro de cesantía, el fuero maternal, los eventuales procesos de negociación, entre otras. Entre los aspectos positivos del incipiente debate, destaca el consenso en la intención de aumentar la edad máxima de 24 a 28 años, cuya materialización permitiría acceder a más jóvenes estudiantes a este estatuto especial y sus beneficios”.

Es por ello que, en la opinión del abogado, se debe aprovechar el acuerdo transversal sobre el espíritu del proyecto, para efectos de perfeccionarlo y resolver las legítimas inquietudes que surjan en su tramitación.