
Por el contrario, si focalizo la ayuda en los más pobres, podría dar, por ejemplo, $40.000 al primer decil, $30.000 al segundo y $25.000 al tercero, y tal vez $5.000 al cuarto; pero no a los integrantes de deciles quinto hacia arriba, que es donde se agrupan los de mayores ingresos relativos. Es obvio que los deciles quinto a décimo no deberían recibir ayuda, porque cada peso con que le ayudo a los deciles de las personas de mayores ingresos, es dinero que les estoy quitando a los de menores ingresos, a los cuales esta forma igualitaria de distribuir la ayuda los perjudica directamente. Lo que me parece esencialmente injusto.
Carta de Pablo Kangiser, abogado del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-