En su programa de gobierno, Guillier propone tomar 3% de la cotización obligatoria de salud y destinarlo a un Fondo Solidario Nacional para fortalecer āla universalidad y calidad de la atención pĆŗblicaā. Como veremos a continuación, esto implica, en simple ābajar de los patinesā a quienes estĆ”n asegurados en el sector privado, a costa de incluso perjudicar el ya desmejorado sistema pĆŗblico de salud.
En primer lugar, esto corresponde a una expropiación de 3 de los 7 puntos que los trabajadores cotizan para salud, lo que equivale a 43% de su cotización.Ā "Todos los asegurados en el sistema Isapre (3,4 millones de personas), en caso de querer conservar los beneficios que reciben actualmente, tendrĆan que reponer con sus ingresos el monto seƱalado, lo cual sin duda resulta en un perjuicio respecto de su situación actual", explica Alejandra Candia, Directora del Programa Social de Libertad y Desarrollo.
Al igual que la reforma a las pensiones propuesta por el gobierno (que propone un aumento de pensiones vigentes con 2 de los 5 puntos adicionales que se destinarĆan a mayor ahorro previsional), serĆan sólo los trabajadores formales quienes, con parte importante del dinero que destinan a salud financiarĆan la mejora propuesta al sistema pĆŗblico, lo que equivale a un impuesto al trabajo formal por un beneficio que incluso en la prĆ”ctica es poco probable que usen.
"Por su parte, si consideramos la existencia del actual tope imponible, esto resulta doblemente regresivo, puesto que ademÔs de no ser financiado necesariamente por los de mayor ingreso, en proporción quienes tienen una remuneración por sobre el tope imponible se les extraerÔ un menor porcentaje de sus ingresos que quienes tiene un sueldo inferior a dicho umbral", dice Candia.
AdemĆ”s, en promedio, al menos 1,5 de los 7 puntos de la cotización se destinan al pago de licencias mĆ©dicas, por lo que la recaudación por parte del Fisco de 3 de los 7 puntos dejarĆa disponible apenas 2,5 puntos para financiar prestaciones en salud de planes en el sistema de Isapres. En concreto, los 3 puntos equivalen a US$1.205 millones menos al aƱo disponibles para prestaciones en salud, lo que sin duda podrĆa implicar un desmejoramiento en la atención de los asegurados en Isapre e incluso el potencial fin de la industria, monopolizando con ello el aseguramiento en manos del sector pĆŗblico.
"El desmejoramiento (y potencial fin) de las Isapres, o (en su defecto) el hecho que los beneficiarios de Isapre deberÔn reponer con sus ingresos el monto solidarizado si quieren mantener los beneficios que actualmente reciben, no afecta sólo al sector mÔs acomodado de la población, como suele pensarse", explica Candia. De acuerdo a estimaciones realizadas con la encuesta CASEN 2015, del total de beneficiarios del sistema Isapres (abiertas y cerradas) mÔs de 750 mil pertenecen a los tres primeros quintiles de ingreso, lo que equivale a 200 mil hogares con un ingreso total promedio de cerca de $556 mil pesos.
AdemĆ”s, y utilizando la metodologĆa del Banco Mundial, 63,4% del total de beneficiarios de ISAPRE (mĆ”s de 2.150.000 beneficiarios) pertenecen a la clase media.
Por Ćŗltimo, si bien los 3,4 millones de personas que estĆ”n asegurados por el sistema Isapre tendrĆ”n menos recursos disponibles para los beneficios en salud que reciben, existe un grupo de ellos que puede verse mĆ”s afectado que otro. Utilizando datos de la Asociación de Isapres, estimamos que con la medida propuesta por el candidato Guillier al menos 28% de los afiliados a Isapres estarĆa en riesgo de tener que irse a FONASA, puesto que, luego de descontĆ”rsele el 3%, el monto pactado actualmente con su Isapre no le alcanzarĆa para comprar un plan de salud bĆ”sico. Esto significa que cerca de 1 millón de beneficiarios corre el riesgo de pasar a formar parte del sector pĆŗblico, lo que no sólo empeora su atención en tĆ©rminos de calidad y oportunidad, sino que tambiĆ©n la de quienes estando en FONASA hoy no acceden a prestaciones a tiempo.
En suma, si bien se comparte el objetivo de mejorar la calidad y oportunidad del sector pĆŗblico en salud, estimamos que un impuesto al empleo formal no es el camino, asĆ como tampoco expropiar los recursos de quienes hoy estĆ”n asegurados por el sistema Isapre, la gran mayorĆa de ellos pertenecientes a la clase media.Ā Mejorar la eficiencia de sus prestadores, fomentar la cooperación pĆŗblico privada, incentivar la llegada de mĆ”s especialistas, e incluso potenciar el rol de otros profesionales de la salud en la atención de pacientes, parecen ser mejores alternativas para abordar los desafĆos del desmejorado sector pĆŗblico en salud.