
El Consejero de LyD habló sobre las consecuencias de esta reforma. "Gravar las rentas empresariales desalienta el ahorro empresarial (principal fuente del ahorro nacional), desestimula la inversión, el emprendimiento y la innovación, y favorece un mayor endeudamiento. Los altos impuestos corporativos son entonces reñidos con el objetivo de propender a un mayor crecimiento económico", dijo.
Agregó que "la caída de la inversión y la productividad daña el crecimiento potencial y, pese al aumento de impuestos, deteriora la situación fiscal". Para Fontaine, la reforma persiguió propósitos válidos: allegar recursos al presupuesto fiscal para mejorar la calidad de la educación y conferirle a la estructura tributaria un carácter más progresivo. "Pero, en mi opinión, es la principal responsable de que Chile haya interrumpido su veloz marcha hacia el desarrollo. Pese a las importantes rectificaciones que experimentó en el proceso legislativo, creo que la historia la juzgará culpable", admitió.
La reforma podrá recaudar 3% del PIB, pero a costa de un menor crecimiento que, a la larga, empobrecerá al país y al propio Fisco, impidiendo financiar una mejor educación. "El impacto directo de la reforma recae sobre el 1% más rico, pero vía menor generación de buenos empleos y menores reajustes salariales sus efectos indirectos perjudican mucho a la clase media y a los más vulnerables", dijo Fontaine. No contribuye entonces a una mayor equidad.
Ver presentación de Juan Andrés Fontaine en Seminario UDD de Reforma Tributaria
