Tareas escolares: la discusión equivocada

Por largo tiempo se ha discutido si las tareas son o no beneficiosas y no sorprende que no haya consenso al respecto. Los niños son distintos y tienen necesidades diferentes; de ahí la importancia de que exista libertad en los colegios para diseñar e implementar sus propios proyectos educativos. Este tema ha generado gran debate en los últimos días, sin embargo, esta es la discusión equivocada.

En nuestro sistema los alcaldes son los responsables de los resultados educativos y por tanto deben identificar las necesidades de los alumnos a su cargo y adecuar a éstas los proyectos educativos. Juzgar si la política de eliminar las tareas es beneficiosa o no sin conocer este diagnóstico no tiene ningún sentido.

La discusión relevante entonces es ¿qué tan bueno es que la responsabilidad de los resultados educativos (y de definir los proyectos) recaiga en los alcaldes? Considerando que el proyecto educativo del colegio debe responder lo mejor posible a las necesidades e intereses de sus alumnos y familias, su construcción y actualización debiera ser realizada por el Director con información entregada por los profesores.

Si bien hay amplio consenso sobre la importancia de la autonomĆ­a de los equipos directivos en un colegio para mejorar la calidad de la educación, el proyecto de ley de Desmunicipalización del Gobierno va en la dirección opuesta. Ɖste entrega la responsabilidad de los resultados educativos al Director Ejecutivo del Servicio Local, quien tendrĆ” a cargo colegios de varias municipalidades, llegando incluso a abarcar mĆ”s de 150 en circunstancias que hoy el 75% de las municipalidades tiene a su cargo menos de 25. No es difĆ­cil darse cuenta de que el necesario trabajo codo a codo con los directores y profesores serĆ” imposible y que habrĆ”n grandes incentivos hacia la estandarización de los proyectos educativos, por lo que una vez mĆ”s la calidad se verĆ” postergada.

 

Carta de MarĆ­a Cristina Tupper, investigadora del Programa Social de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-

 

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