El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer la tasa de desempleo correspondiente al trimestre diciembre 2016 - febrero 2017, de un 6,4% a nivel nacional, cifra dos décimas mayor que el trimestre móvil pasado y cinco décimas más alto que el mismo periodo de 2015-2016. Si bien el aumento de la tasa de desempleo no pareciera demasiado dramático –aunque 5 décimas en un año no es despreciable-, la indeseable composición de los empleos que se están creando de hecho se agrava: desde que existe la Nueva Encuesta Nacional de Empleo que no se observaba una contracción tan dramática como la de las últimas mediciones del empleo asalariado a nivel país, situación que es aún más evidente, y de más larga data, en la Región Metropolitana.

Este empleo por cuenta propia, en general presenta un importante componente de informalidad, menores remuneraciones, seguridad y tiende a ser más esporádico. Solo como muestra de esta informalidad, del millón setecientas sesenta mil personas que trabajan por cuenta propia más de 378 mil ejercen su labor en la vía pública y otras 325 mil lo hacen en su hogar. Adicionalmente, mientras que 365 mil trabajan solo entre 1-15 horas a la semana habitualmente, más de 737 mil estarían disponibles para trabajar más horas inmediatamente si esto fuese posible, lo que equivale a un 42% de los trabajadores por cuenta propia. De estos, 490 mil declaran que no pueden trabajar más por falta de clientes o temporada baja, mientras que solo 22 mil explican que deben cuidar a terceros o que carecen de capital o mercadería. Como referencia, en el caso de los asalariados del sector público solo un 28% estaría disponible para trabajar más horas.
En concreto, la expansión de la ocupación de 0,7% en 12 meses -la más baja desde comienzos de 2015- se explica por un positivo aumento de los empleadores de un 15,9% -con una incidencia de 0,6 puntos-; un empleo por cuenta propia que crece un 8,1% incidiendo 1,6 puntos, es decir prácticamente la totalidad de la expansión de la ocupación; mientras que por su parte el empleo asalariado se contrae un preocupante 2,1% con una incidencia de -1,5 puntos.
Lo anterior acompañado de una expansión de la fuerza de trabajo moderada, de 1,2% versus igual periodo de 2015-2016, explica el aumento en la tasa de desocupación respecto a un año atrás.
En el actual contexto de débiles expectativas para el crecimiento de 2017, donde superar el 2% parece cada vez más complejo, resulta difícil pronosticar una mejora demasiado robusta del empleo, pese a que las condiciones externas (como precios de las materias primas y tasas de interés) se mantienen bastante favorables para nuestro país.

