
En concreto, los mencionados Indicadores Sectoriales incluían un nuevo retroceso de la producción minera (-1,9% medida en 12 meses), lo que sumado a un más razonable desempeño de la producción de electricidad, gas y agua potable (3,%) y una importante contracción de las manufacturas (-1,1%), implicaron que el Índice de Producción Industrial del INE que los agrupa, se contrajera un 0,9%. Estos débiles indicadores sectoriales fueron solo parcialmente contrarrestados por los sectores comercio y servicios que continuaron relativamente dinámicos.
Volviendo a la cifra dada hoy a conocer, la expansión de 1,7 en 12 meses es 0,5 puntos porcentuales mejor que el –mediocre- registro del mes anterior, y 0,6 puntos mayor a lo experimentado el mismo período un año atrás. La serie desestacionalizada crece 0,4% respecto al mes anterior, y un 1,5% respecto a igual mes de 2016, que contaba con un día hábil menos.

Un elemento a considerar en el análisis es la velocidad del IMACEC (comparación de promedios trimestrales consecutivos desestacionalizados y anualizados) que suele aportar antecedentes acerca del estancamiento, potencial desaceleración adicional o eventual repunte de nuestra economía. Esta medida con un 3,2% (2,1% excluyendo la minería) en enero, puede interpretarse como un elemento más que apunta hacía un comienzo de año de estancamiento, luego de un decepcionante cuarto trimestre de 2016.
