¿Cómo se explica el triunfo de Donald Trump, cómo debiera ser su gobierno y cuáles son los efectos para Chile?

Fco GarcesMirando el mapa electoral  cromático de Estados Unidos, se observa la predominancia de la mancha roja republicana, que en los últimos recuentos se ha ido extendiendo más y más aún.

El triunfo electoral de Donald Trump ha sido sólido, no sólo en el plano individual presidencial, sino también en el ámbito parlamentario, al obtener mayoría en las dos cámaras, lo cual facilita su acción política futura, no obstante tendrá que negociar con el Partido Republicano para llevar a cabo su programa de gobierno y se evitará la pugna paralizante y desgastadora, presente en el gobierno del presidente Barak Obama.

El gobierno de Obama deja un gravitante legado de desorden económico y social, derivado de un gran esfuerzo por aproximar la estructura de la economía americana, de un carácter liberal hacia una economía europea, social demócrata y de bienestar, en que se abusó de esto último, al extremo de la insustentabilidad y la inflexibilidad, que impide las recuperaciones, después de las recesiones o crisis.

Un tercer gobierno de Obama, a través de un triunfo de Hillary Clinton, habría sido ampliamente disruptivo, no sólo para la economía norteamericana, sino también para el orden social de Estados Unidos. La generación de expectativas sociales y el compromiso de mayores gastos, en una perspectiva futura. Los futuros desembolsos sociales del Obama-care y de programas sociales educacionales, amenazan con crear mayores déficit públicos futuros y aumentar el nivel de la deuda pública, ya elevado.

Hillary Clinton, en la campaña electoral, se fue situando en una posición cada vez más a la izquierda, impulsada por Bernie Sander, lo cual presagiaba  graves problemas, por la profundización del rumbo equivocado del gobierno de Obama, en cuanto a gastos, impuestos y regulación, cada vez más opresiva, costosa y paralizante, en relación al vigor del crecimiento económico.

El gobierno retórico del Presidente Obama adolecía, además, de una debilidad en la capacidad de gestión y ejecución, en parte por la constante pugna con el congreso y en parte, también, por ineficiencia de las principales autoridades de gobierno, con muy pocas excepciones.

La alta votación para Trump refleja un rechazo a las políticas públicas del actual gobierno de Barack Obama, y a las de inmigración, que no ha creado suficientes empleos y no han dado, tampoco, suficiente estímulo a la inversión productiva y a las expectativas empresariales.

Post victoria electoral de Donald Trump, se ha empezado a observar una dicotomía entre sus actitudes imprudentes de campaña y su estilo y expresiones, más temperadas post electorales. Sobre este aspecto, se puede conjeturar, pero no habrá terreno firme hasta que asuma y organice su gobierno.

Dos señales positivas, por el momento, son la acertada selección de Vicepresidente Mike Pence, que le puede facilitar su relación con el Partido y al Congreso Republicano y otro síntoma positivo es su cercanía con Rudy Giuliani, que le puede ayudar en la selección de un sólido y eficaz equipo de gobierno.

En la atmósfera conjetural aún predominan dos elementos claves de gradual transparencia, la designación de Secretario del Tesoro y la de Secretario de Estado, es necesario poner orden y fijar metas sustentables en estas dos áreas, inyectando además un liderazgo que ha estado ausente en el gobierno del Presidente Obama, envuelto en una constante pugna con el Congreso y a veces con su propio partido político: los demócratas.

Donald Trump ha sabido leer al electorado de su país, y tener un gran triunfo, sería extraño que, siendo un hombre de negocios, pragmático y flexible, que busca el éxito, no supiera en su conjunto, leer y adoptar políticas públicas,  que lo lleven al éxito de gobierno, en lugar de ejecutar erróneas políticas y rodearse de malos equipos, que lo sepulten en el fracaso. Donald Trump no es un ideólogo dispuesto a perseverar ciegamente, hasta hundirse. Los mercados financieros globales han comprendido lo anterior y se han estabilizado.

Los efectos en Chile, de la elección de Trump, son poco visibles, aunque llama la atención el notable aumento del precio del cobre, en función, también, de conjeturas sobre grandes proyectos de infraestructura en Estados Unidos, que no son fáciles de implementar.

La política exterior proteccionista de aranceles, para ciertos países o echar por la borda el TPP u otros acuerdos internacionales, chocan con convenios e intereses estratégicos de Estados Unidos o con regulaciones institucionales, como la OMC, muy difíciles de sortear sin altísimos costos.

En materia de regulaciones económicas y financieras, el efecto de limitarlas, como ha propuesto Trump, puede ser positivo para Chile, de manera indirecta como “efecto de demostración” y acceso a mercados financieros.

En el plano político, un giro político hacia la centro derecha del gobierno y el congreso, es también un efecto positivo para Chile, que puede redundar en mayor interés por el crecimiento económico y en un impulso al sector privado y a sus expectativas económicas.

En síntesis, al igual que los mercados financieros internacionales, no creemos, por el momento que la plataforma electoral de Trump sea la misma que la de gobierno. Pensamos que los efectos económicos y políticos en Chile, serán acotados.

Comentario de Francisco Garcés, Director del Centro de Economía Internacional de Libertad y Desarrollo.-

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