
En concreto, la expansión de 1,8 en 12 meses es 1,1 puntos porcentuales mayor al pobre registro del mes anterior, y 0,6 puntos mayor al experimentado el mismo período un año atrás. La serie desestacionalizada avanza un 0,7% respecto al mes anterior, y un 1,3% respecto a igual mes de 2015.
Para Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, esta nueva cifra "vuelve a confirmar que nuestra economía sigue bastante estancada, y que no se aprecia mayor recuperación", de hecho al corregir por los tres días hábiles adicionales respecto al año anterior, e incluso omitiendo a la minería que mostró un muy mal desempeño, se obtendría una variación del IMACEC de apenas 1,7%. Con el 1,8% -incluyendo minería y sin corregir pro días hábiles- se acumula en el trimestre marzo-mayo una expansión de 1,6%, respecto a igual periodo del año anterior, algo muy similar a lo que los agentes privados nacionales proyectan para el año completo, pero por debajo del trimestre móvil previo terminado en febrero.
"Mirando ya hacía el resto del 2016, el panorama es poco auspicioso y resulta difícil ver señales que sugieran que la actividad se dinamizaría hacia el segundo semestre, de hecho las cifras de Confianza Empresarial dadas a conocer el día de hoy, las que suelen anticiparse a la inversión, son de las más bajas vistas desde la Crisis Subprime”, comenta el investigador.
Un elemento a considerar en el análisis es la velocidad del IMACEC (comparación de promedios trimestrales consecutivos desestacionalizados y anualizados), el cual suele aportar antecedentes adicionales acerca del estancamiento de la economía y/o una potencial desaceleración adicional. Esta medida con un -1,1% (-0,5% excluyendo la minería), puede interpretarse como un elemento más que apunta hacia el estancamiento, o lo que parece ser la nueva realidad del dinamismo chileno: crecimiento anual del PIB incluso por debajo del 2%.
