A días de que se cumpla el plazo para ingresar el proyecto de Educación Superior, desde LyD planteamos la hipótesis de que es necesario un cambio en las políticas de financiamiento estudiantil actuales. Sugerimos avanzar hacia un sistema que ponga en el centro al alumno, y busque hacerse cargo de las verdaderas restricciones que impiden un acceso más equitativo.

El costo de la propuesta depende del monto escogido para las becas, pero a continuación realizamos una estimación de cuál sería el gasto adicional (neto)[i] necesario, suponiendo diferentes valores para las becas y considerando, además, tres escenarios distintos:
- uno base, en que sólo se beneficie a los alumnos de los 6 primeros deciles que asistan a instituciones con acreditación vigente,
- uno optimista, en que se beneficie a los alumnos de los 6 primeros deciles que asistan a todas las instituciones vigentes, suponiendo que éstas obtuvieran su acreditación, y
- un escenario meta, construido sobre el escenario optimista con todas las instituciones acreditadas, suponiendo que además aumentase la cobertura bruta de educación superior en los 6 primeros deciles de la población hasta igualar al actual promedio nacional (51%).
Si suponemos que a los alumnos de los deciles 1 y 2 se les entregase una beca equivalente al 100% del sueldo mínimo de los adultos para el año 2016, valor que fuese decreciendo en diez puntos porcentuales conforme aumentase el decil de ingreso del alumno, el gasto en las actuales instituciones acreditadas sería de US$901 millones anuales, beneficiando a más de 560 mil alumnos.
Si se beneficiaria a todos los alumnos de los seis primeros deciles y todas las instituciones lograran acreditarse el mayor gasto alcanzaría los US$1.121 millones anuales.
Si suponemos que a los alumnos de los deciles 1 y 2 se les entregase una beca equivalente al 70% del sueldo mínimo de los adultos para el año 2016, suponiendo que se beneficia a todos los estudiantes de los 6 primeros deciles de instituciones con acreditación vigente, bastaría con los recursos que ya se gastan en becas de arancel y FSCU, y de hecho “sobrarían” US$ 65 millones.
Si se beneficiara a los alumnos de los 6 primeros deciles, suponiendo que todas las instituciones que existen hoy día logren la acreditación, el mayor gasto necesario en relación a la situación actual sería de US$ 48 millones anuales.
Desde nuestro punto de vista, el sistema 
Más información en: Financiamiento estudiantil para la educación superior: Diagnóstico y propuestas
[i] El costo adicional (neto) corresponde al gasto adicional que sería necesario sumar a los recursos que ya se destinan hoy a becas de arancel y de mantención, y al crédito del fondo solidario.