
Pero hoy día en Chile dos importantes intelectuales como Arturo Fontaine y Carlos Peña nos sorprenden proponiendo resucitar la Constitución del 25 y borrar de un plumazo la que hoy está vigente y es aplicada diariamente por los tribunales, el Gobierno y el Congreso; la que regula eficazmente el poder y es invocada por las personas en defensa de sus derechos.
No hay razón que justifique olvidar lo que se ha construido, desde la Constitución, en estas décadas. Más aún para revivir un texto cuyo origen y eficacia son muy cuestionados. El debate constitucional solo va a ser posible cuando se construya sobre mínimos comunes indiscutibles. Uno de esos, por evidente que sea, es que la Constitución vigente está vigente.
Carta de Sebastián Soto Velasco al Director del diario El Mercurio.-