
¿Cuál fue el principal desafío al asumir la Dirección Ejecutiva en 2010?
El principal desafío era probar que LyD era una institución que tenía un rol en la sociedad chilena más allá de los ciclos políticos, dado que por primera vez, desde su fundación, llegaba al Gobierno una coalición de gente con ideas afines. Era un desafío porque en algunas partes, sobre todo en Latinoamérica, muchos centros de estudios están ligados a proyectos personales de ciertos políticos y cuando se logra el objetivo, el centro de estudio se deja de lado, se deja morir.
Teníamos que probar que LyD tenía un espacio en la discusión de las políticas públicas independientemente del ciclo político en el que estuviéramos y eso se logró, a mi juicio, con la incorporación de muchos profesionales jóvenes, conformando un equipo que mantuvo las características de excelencia técnica en sus análisis y de independencia frente al Gobierno de turno.
¿Cuál ha sido el momento más difícil en estos cinco años de gestión?
Fue difícil que se entendiera que una posición encontrada y de oposición a una medida del Gobierno no significaba una deslealtad sino una lealtad a nuestras ideas y principios. Nosotros entendemos que un Gobierno es distinto que un centro de estudios, que puede tener razones para tomar ciertas medidas y que nosotros no contamos con toda la información política que tiene para hacerla, pero que eso no significa que nosotros vamos a dejar de criticar esa medida, política o reforma si no estamos de acuerdo.
¿Cómo ve a Libertad y Desarrollo en los próximos años?
Yo me imagino un instituto cuyo foco seguirán siendo las políticas públicas, con un "revival" de las ideas de la libertad económica y política en el sentido de hacer un trabajo más dedicado, por la vía de publicaciones y seminarios de formación en las ideas de la libertad. Muchas veces damos por descontado que las ideas de la libertad son positivas para el país y por eso mismo, no nos preocupamos de difundir y de argumentar por qué esas ideas son importantes y por qué son las que traen progreso y veo también que para hacer eso, tenemos que ir innovando en las formas y de hecho, estamos incipientemente así. De ser una institución que emite muchos informes escritos, técnicos, tenemos que ser una institución capaz de traducir ese contenido a otros formatos más amigables a cómo hoy la población se está informando. Eso significa que tenemos que ser una institución dispuesta a estar en los medios de comunicación y también con un esfuerzo mayor al que hemos hecho hasta ahora, destinado a convocar nuevas generaciones.
Luis Larraín hace hincapié en que actualmente hay personas más jóvenes interesadas en las políticas públicas, "que tienen visiones sobre lo que pasa en el país que a veces difieren de las nuestras por una razón lógica, pero queremos que esas visiones también se incorporen a LyD".
¿Eso significa abrirse a nuevas generaciones, nuevas sensibilidades?
Abrirse a la sensibilidad de nuevas generaciones que, compartiendo nuestro ideario fundamental, que son las ideas de la libertad económica y de la libertad política, puedan tener otras visiones respecto a cómo esas ideas se defienden mejor en una coyuntura política determinada. Por eso nosotros tenemos que estar, por ejemplo, abiertos a trabajar con más partidos políticos, más movimientos políticos, otros institutos y la sociedad civil. La existencia de ciertas reformas, como la educacional por ejemplo, que han alterado muy fundamentalmente la vida de las personas, ha creado movimientos en la sociedad civil que están inspirados en ideas parecidas a las nuestras y por eso debemos trabajar más con ellos como institución.
"Somos una institución muy sólida técnicamente pero hemos trabajado mirando mucho hacia adentro. Hoy debemos ser una institución que mira más hacia afuera", explica.

Lo que yo visualizo en este momento, es que el tema educacional será un tema crucial. Este Gobierno ha hecho una reforma bastante profunda, pero cuyos efectos no se van a notar en estos años sino más adelante. Nosotros debemos anteponer a estas reformas y a estas ideas, conceptos completamente distintos y contrarios a los de este Gobierno, que en el fondo está tratando de minimizar el rol de la educación privada. Nosotros creemos que la educación privada y la pública son muy importantes, pero la calidad es lo central y creemos que eso no ha estado presente.
Hay otros campos también relacionados con la competencia en los mercados. Nuestra sociedad está hoy muy alerta a la existencia de conductas anticompetitivas y por esa razón, quienes creemos en una economía de mercado, sabemos que se logran mayores beneficios para la gente y sus consumidores cuando hay auténtica competencia en los mercados, por lo tanto, debemos buscar fórmulas que nos permitan que esa competencia se dé ya sea por la vía de sancionar conductas que atenten contra ella o también por la vía de tener arreglos institucionales, algunos de los cuales ya existen y que favorecen un ambiente más competitivo, como lo es, por ejemplo, la libertad total para importar, la innovación y el emprendimiento.
¿Cómo puede seguir contribuyendo LyD en la defensa de las ideas y en la llegada de un nuevo Gobierno afín?
Tradicionalmente hemos tenido un rol en materia programática en las candidaturas de la centroderecha, queremos seguir teniéndola porque en definitiva nuestro "expertise" en materia de políticas públicas se enriquece con la práctica y no sólo con el estudio. Gran parte de nosotros tiene experiencia en el Gobierno y en políticas públicas y uno de nuestro signo significa la posibilidad de que algunos de nuestros profesionales complementen todo su bagaje teórico con la práctica. Es algo deseable hacia el futuro y desafiante para nosotros.
¿Va a haber una renovación en LyD en los próximos años?
Yo creo que sí, creo que deben seguir otras etapas y que hay otras personas que están acá y otras que podrán venir de afuera que tienen que cumplir un rol muy relevante. Debemos ir renovando los rostros de LyD, sin perjuicio de que algunos de nosotros, por nuestra condición de fundadores, estaremos siempre presentes de alguna manera, pero con un rol distinto. Acá hay mucha gente joven, muy capaz, que tiene que tomar rol más activo.
Fuente: Revista LyD, edición diciembre 2015.-