Luego de realizar un diagnóstico sobre la evolución del sistema de educación superior en Chile en términos de las mejoras en cobertura y financiamiento, las brechas entre alumnos de distinto nivel socioeconómico, y los motivos que están restringiendo la mejora de estas brechas, planteamos la hipótesis de que es necesario un cambio en las políticas de financiamiento estudiantil actuales. Sugerimos avanzar hacia un sistema que ponga en el centro al alumno, y busque hacerse cargo de las verdaderas restricciones que impiden un acceso más equitativo. En ese contexto, proponemos mantener el actual sistema de Crédito con Aval del Estado (CAE) para costear los aranceles, y sustituir el sistema de becas de arancel y FSCU por un nuevo Sistema de Becas para el Estudiante, que entregue recursos de libre disposición que le permitan resolver sus necesidades inmediatas que son previas o más urgentes.

Las características de los beneficios difieren según el tipo de institución a la cual accede el alumno, si es una universidad del CRUCh, una privada fuera del CRUCh, o una institución de ESTP, pero no hace distinciones según la necesidad del estudiante.
En este contexto, proponemos un sistema de financiamiento estudiantil que realmente apunte a mejorar el acceso de los sectores más desaventajados, buscando contribuir con la resolución de los problemas que lo pueden estar limitando más allá del pago del arancel.
- En primer lugar, proponemos mantener el Crédito con Aval del Estado (CAE) que hoy está disponible para los alumnos de los 9 primeros deciles. Éste, gracias a los cambios que se le hicieron durante el Gobierno del Presidente Piñera, tiene una tasa de interés del 2% y se paga de forma contingente al ingreso en el sentido que las cuotas para devolverlo no pueden superar el 10% del ingreso del deudor. Del mismo modo, proponemos que se entregue a la institución de educación superior la responsabilidad de avalar una parte del crédito, tal como lo propuso la Comisión de Financiamiento Estudiantil (2012) como una forma de evitar la inflación excesiva de aranceles.
Hay evidencia a favor de este sistema de crédito avalado, que muestra que habría contribuido con aumentar la probabilidad de matricularse en educación superior y con reducir la tasa de deserción especialmente de los estudiantes de menores ingresos[i]. Del mismo modo, la tendencia en el mundo de los sistemas de financiamiento estudiantil de la educación superior ha ido justamente en esta dirección[ii].
- En segundo lugar, proponemos sustituir todas las becas de arancel existentes, el Crédito del Fondo Solidario (FSCU) y la beca de mantención que entrega la JUNAEB (que para este año consiste en un monto de $ 18.500 al mes), por un nuevo Sistema de Becas para el Estudiante, que -a diferencia de las actuales becas de arancel, que en la práctica el beneficiario no ve- sean pagadas mensualmente en forma directa a los alumnos de los 6 primeros deciles que se matriculen en una institución de educación superior acreditada. El beneficio de esta beca se extendería durante los años de duración formal de la carrera, y tendría un valor equivalente a algún porcentaje del salario mínimo vigente, decreciente conforme aumente el decil del alumno.
La idea de esta beca es favorecer al estudiante en lo que éste necesite, contrarrestando el costo alternativo que significa la opción de trabajar (que según CASEN es la principal restricción que declaran los jóvenes para no asistir a educación superior), y dándole la libertad de poder destinar estos recursos al uso que considere más beneficioso (gastos familiares, personales, o bien reducir el crédito solicitado para costear el arancel).
Obviamente, el costo de la propuesta depende del monto escogido para las becas, pero a continuación realizamos una estimación de cuál sería el gasto adicional (neto)[iii] necesario, suponiendo diferentes valores para las becas y considerando, además, tres escenarios distintos:
- un escenario base, en que sólo se beneficie a los alumnos de los 6 primeros deciles que asistan a instituciones con acreditación vigente,
- un escenario optimista, en que se beneficie a los alumnos de los 6 primeros deciles que asistan a todas las instituciones vigentes, suponiendo que éstas obtuvieran su acreditación, y
- un escenario meta, construido sobre el escenario optimista con todas las instituciones acreditadas, suponiendo que además aumentase la cobertura bruta de educación superior en los 6 primeros deciles de la población hasta igualar al actual promedio nacional (51%).
CASO Nº 1
Becas para alumnos de deciles 1 y 2 equivalentes al 100% del sueldo mínimo para adultos del año 2016.
Si suponemos que a los alumnos de los deciles 1 y 2 se les entregase una beca equivalente al 100% del sueldo mínimo de los adultos para el año 2016, valor que fuese decreciendo en diez puntos porcentuales conforme aumentase el decil de ingreso del alumno, tendríamos entonces los siguientes montos:
El mayor gasto necesario o costo neto para cada uno de los escenarios definidos anteriormente serían los siguientes:
- Escenario base: suponiendo que se beneficia a todos los estudiantes de los 6 primeros deciles de instituciones con acreditación vigente, el mayor gasto necesario sería de US$ 901 millones anuales.
- Escenario optimista: si se beneficiara a los alumnos de los 6 primeros deciles, suponiendo que todas las instituciones que existen hoy día logren la acreditación, el mayor gasto necesario en relación a la situación actual sería de US$ 1.121 millones anuales.
- Escenario meta: si al escenario optimista le agregásemos un aumento en la cobertura bruta, para que los 6 primeros deciles alcancen el 51%, el mayor gasto necesario sería de US$ 465 millones anuales.
CASO Nº 2
Becas para alumnos de deciles 1 y 2 equivalentes al 70% del sueldo mínimo para adultos del año 2016.
Si suponemos que a los alumnos de los deciles 1 y 2 se les entregase una beca equivalente al 70% del sueldo mínimo de los adultos para el año 2016, valor que fuese decreciendo en cinco puntos porcentuales conforme aumentase el decil de ingreso del alumno, tendríamos entonces los siguientes montos:
El mayor gasto necesario o costo neto para cada uno de los escenarios definidos anteriormente serían los siguientes:
- Escenario base: suponiendo que se beneficia a todos los estudiantes de los 6 primeros deciles de instituciones con acreditación vigente, bastaría con los recursos que ya se gastan en becas de arancel y FSCU, y de hecho “sobrarían” US$ 65 millones.
- Escenario optimista: si se beneficiara a los alumnos de los 6 primeros deciles, suponiendo que todas las instituciones que existen hoy día logren la acreditación, el mayor gasto necesario en relación a la situación actual sería de US$ 48 millones anuales.
- Escenario meta: si al escenario optimista le agregásemos un aumento en la cobertura bruta, para que los 6 primeros deciles alcancen el 51%, el mayor gasto necesario sería de US$ 253 millones anuales.
CASO Nº 3
Becas para alumnos de deciles 1 y 2 equivalentes al 100% de un sueldo mínimo estimado para jóvenes el año 2016.
Por último, si promediamos el sueldo mínimo para adultos de 18 a 65 años ($ 250 mil mensuales al año 2016) con el sueldo mínimo para menores de 18 años ($ 179.912), podemos estimar, en línea con lo que propone la OCDE[iv], un salario mínimo para jóvenes mayores de 18 años en edad de asistir a educación superior, que tomaría un valor de $ 218.316 mensuales. Si suponemos que a los alumnos de los deciles 1 y 2 se les entregase una beca equivalente al 100% de este valor, porcentaje que fuese decreciendo en diez puntos porcentuales conforme aumentase el decil de ingreso del alumno, tendríamos entonces los siguientes montos:
El mayor gasto necesario o costo neto para cada uno de los escenarios definidos anteriormente serían los siguientes:
- Escenario base: suponiendo que se beneficia a todos los estudiantes de los 6 primeros deciles de instituciones con acreditación vigente, el mayor gasto necesario sería de US$ 648 millones anuales.
- Escenario optimista: si se beneficiara a los alumnos de los 6 primeros deciles, suponiendo que todas las instituciones que existen hoy día logren la acreditación, el mayor gasto necesario en relación a la situación actual sería de US$ 839 millones anuales.
- Escenario meta: si al escenario optimista le agregásemos un aumento en la cobertura bruta, para que los 6 primeros deciles alcancen el 51%, el mayor gasto necesario sería de US$ 406 millones anuales.
El costo de cada uno de los casos y escenarios presentados anteriormente se resume en la Tabla a continuación. Los recursos necesarios dependen directamente del monto de las becas, sin embargo, es útil tener en mente como referencia, que con la situación base del Caso N° 2, en que se supone que las becas para el primer y segundo decil toman un valor equivalente al 70% del sueldo mínimo de adultos ($ 175 mil mensuales), tendríamos que el sistema propuesto costaría levemente menos que el actual sistema de becas y FSCU, y por lo tanto se liberarían US$ 65 millones anuales.
Desde nuestro punto de vista, el sistema que proponemos tiene la ventaja de que, al entregar al alumno un crédito para financiar el arancel, y una beca adicional de libre disposición, tiene mayor potencial de resolver las restricciones que lo aquejan en relación a sus costos alternativos de corto plazo (gastos personales, familiares, o el costo alternativo de trabajar). El sistema actual, en cambio, sólo busca hacerse cargo del arancel, en un contexto en que hay antecedentes para pensar que éste no es la principal restricción de acceso a la educación superior. Peor aún, el actual sistema trata de forma discriminatoria a alumnos con igual necesidad.
Por último, no se debe perder de vista que junto con cualquier propuesta de modificación del sistema de financiamiento estudiantil de la educación superior, es necesario hacerse cargo de las falencias que afectan a los estudiantes en los niveles educativos previos, de manera que el factor académico deje de ser limitante para acceder a la educación terciaria. No tiene sentido aumentar el gasto público en educación superior, mientras no se resuelvan los problemas en los niveles a los que sí asisten los niños y jóvenes más desaventajados del país.
[i] Rau et al. (2013).
[ii] Paredes (2014), Johnstone et al. (1998), Woodhall (2007).
[iii] El costo adicional (neto) corresponde al gasto adicional que sería necesario sumar a los recursos que ya se destinan hoy a becas de arancel y de mantención, y al crédito del fondo solidario.
[iv] OCDE (2013).



