Altos costos de la salud se pueden contener con planes de salud administrada y libre elección

El envejecimiento de la población, la mayor prevalencia de enfermedades crónicas como la diabetes, un creciente número de atenciones por beneficiario (tanto en consultas como en exámenes de diagnóstico) y las mejoras tecnológicas introducidas al sistema de salud han empujado no sólo a Chile, sino que al mundo entero, a un incremento en los costos de salud, entendido como gasto total en salud como porcentaje del PIB.

De hecho, en el período 2010-2013, Chile ha sido el país que en promedio ha aumentado más aceleradamente el gasto en salud, superando con creces el incremento promedio del gasto en los países de la OCDE, el cual se ha visto atenuado en promedio producto de las consecuencias de la crisis financiera de 2008[i].

grafico alto costo salud chile

 

Una forma en que los países desarrollados han abordado el desafío de la contención de costos en salud es a través de los planes de salud administrada. Bajo esta modalidad, los seguros de salud tienen un contrato con un prestador, en el cual se acuerda (por lo general) el precio y un nivel de calidad de las prestaciones, de tal modo de ofrecer a los asegurados planes con un prestador preferente (en red) de un costo inferior al de un plan que les permita atenderse con un prestador de “libre elección”.

Si bien no hay evidencia categórica que muestre las ventajas de esta modalidad para nuestro país, sí existen algunas experiencias internacionales sobre sus bondades. Los planes de salud administrada nacieron en Estados Unidos en la década de los 70 buscando la contención de costos. Hoy representan más del 80% del sistema de salud de este país y si bien el gasto en salud en EE.UU., es de 16,4% del PIB[ii], este podría ser incluso mayor en caso de no contar con dicha modalidad. De hecho, Kaiser Permanente, el mayor consorcio de salud administrada en EE.UU., es frecuentemente mencionado como ejemplo de organización para alcanzar una atención de calidad y al mismo tiempo contener el gasto en salud[iii].

Otro ejemplo es Suiza, en donde la salud administrada comenzó a inicios de los 90. Al igual que en el caso estadounidense, ésta convive con la modalidad libre elección (lo cual parece del todo deseable), y en 2014 (gracias a primas de hasta 25% más bajas) 62% de la población la prefiere. De acuerdo a mediciones realizadas en ese país  -las cuales ajustan por el riesgo de la población atendida por cada sistema- es posible concluir que la salud administrada registra hasta 40% de ganancia en eficiencia en comparación con los planes alternativos que no operan en red[iv].

La experiencia del Plan AUGE en estos diez años nos muestra que en Chile la libre elección en salud es un bien valorado por quienes tienen acceso a ella, incluso cuando ésta implica un desembolso de recursos adicionales al de su alternativa (utilizar el prestador preferente o en red que le ofrece el Plan AUGE).

salud 4La posibilidad de acceder a un plan en red o a uno libre elección hoy está disponible para beneficiarios de Isapres y de FONASA B, C y D no sólo para el caso del plan AUGE, sino también para prestaciones no AUGE a través de su plan (Isapres) o de la compra de bonos (FONASA libre elección).

En suma, ambas alternativas deberían poder continuar conviviendo. Así, la posibilidad de elegir libremente con quién y dónde atenderse debiese continuar disponible, acompañada del desarrollo de un buen sistema de información sobre la calidad de los prestadores, desafío aún pendiente en nuestro país, de tal modo que los usuarios tomen decisiones correctamente informadas de acuerdo a sus preferencias ya sea por menor costo o libertad de elección.

Al mismo tiempo, se debería fomentar la posibilidad que seguros y prestadores se relacionen libremente. En esta línea, la integración vertical entre seguros y prestadores, algo por estos días cuestionado, hoy se permite en el mundo desarrollado como estrategia de contención del gasto en salud a través de la proliferación de la salud administrada. Por ende, no deberíamos desecharla sin estudios que demuestren los efectos que ésta tendría para el sistema de salud chileno.


 

[i] Focus on Health Spending. OECD Health Statistics 2015. Disponible en http://www.oecd.org/health/health-systems/Focus-Health-Spending-2015.pdf.

[ii] Fuente: OECD Health Statistics 2015.

[iii] Ver, por ejemplo: Feachem RG, Sekhri NK, White KL. Getting more for their dollar: a comparison of the NHS with California's Kaiser Permanente. British Medical Journal 2002;324:135–41. Disponible en http://www.bmj.com/content/324/7330/135.

[iv] Fuente: A Shmueli, P Stam, J Wasem, M Trottmann. Managed care in four managed competition OECD health systems. Health Policy, 2015 -  Elsevier.

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