
Ese elevado nivel de sobreejecución no parece razonable en un contexto de menor holgura de ingresos. Se pudo haber evitado con una mayor prudencia en el gasto, pero pareciera haber primado un enfoque muy keynesiano de política fiscal, que finalmente tiene un efecto dinamizador reducido o nulo.
Por otra parte, la caída de los ingresos efectivos era esperable, dado el menor crecimiento y precio del cobre. Sin embargo, y considerando que la estimación de PIB cae de 3,6% a 2,5%, los ingresos tributarios se ven relativamente bien. No ocurre lo mismo con el aporte de CODELCO, ya que la caída va más allá de lo que podría explicarse por precio. Debe considerarse que tanto el aumento del tipo de cambio como la caída del precio del petróleo son elementos favorables para el aporte de CODELCO. La estimación de precio del cobre cae un 12%, pero el aporte esperado cae un 40%.
Finalmente, parece una señal preocupante que el Ministro señale la dificultad de cumplir la meta estructural a fines de este gobierno. Es complejo que el país deteriore, aunque no sea en forma significativa, el gran activo que representa la responsabilidad fiscal. El efecto dinamizador de un mayor gasto fiscal se puede ver completamente contrarrestado por mayores tasas de interés, producto de un aumento del riesgo país. Es importante que aunque se postergue en uno o dos años, se defina un escenario de mediano plazo en que se recupere el equilibrio estructural.