
En concreto, este resultado es 0,1 punto porcentual mayor a la expansión del mes anterior en 12 meses, y 0,5 puntos menor que el entregado el mismo período un año atrás, lo que no parece demasiado alentador.
“Con este resultado, por debajo de las estimaciones realizadas tanto antes como después de conocerse los indicadores sectoriales del INE, los incipientes “brotes verdes” del primer trimestre –ya algo afligidos por factores climáticos- parecen ir definitivamente quedando atrás, y -tal como plantease el Banco Central y reiterase en su último IPOM de esta semana-, parte importante de la recuperación de la inversión y el consumo en este proceso de desaceleración particular que experimentamos depende de que las expectativas de empresarios y consumidores finalmente repunten, lo que simplemente no ha sucedido y estaría impidiendo una recuperación", comenta Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD.
Respecto a la serie desestacionalizada, ésta resultó idéntica a la original con un crecimiento de 1,7% en 12 meses, sin embargo, con respecto al mes anterior el indicador no muestra expansión alguna, en línea con este nuevo estancamiento del producto.
Un elemento a considerar es el análisis de la velocidad del IMACEC (comparación de promedios trimestrales consecutivos desestacionalizados y anualizados) respecto al mes precedente, el cual aporta antecedentes adicionales acerca de si la economía estaría logrando repuntar. "Esta medida con un 0,2%, se sitúa por debajo del 6% de febrero, lo que sugiere que sí bien a comienzos de año efectivamente vimos un despegue, hoy en el margen este parece ser muchísimo más moderado", asegura Klapp.

Con estos nuevos resultados, parece muy poco probable que el producto se expanda por sobre el 3% como otrora se esperara, y de hecho incluso el 2,7% recogido en las encuestas CONSENSUS FORECAST y de Expectativas del Banco comienza a parecer cada vez más lejano.