Hoy el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, cumple una semana en su cargo. Para 
La subdirectora de Libertad y Desarrollo (LyD), Rosanna Costa, comparte esta visión, pero señala que "la luna de miel" no será eterna y, por lo mismo, está a la espera de las decisiones que adopte el nuevo jefe de las finanzas públicas.
"Este espacio no va a ser muy largo", afirma la directora de Presupuestos de la administración Piñera. ¿La razón? La cantidad de reformas significativas y de mucho impacto, por su alcance y los sectores económicos que se ven involucrados -especialmente al momento de tomar decisiones de inversión- necesitan pronto de una postura clara por parte del secretario de Estado.
En su primera semana en Hacienda, el ministro Valdés se ha mantenido en silencio. ¿Qué lectura hace de esto?
Al corto andar, todos estamos esperando los pronunciamientos del ministro de Hacienda y, por lo tanto, más temprano que tarde tiene que revelar cuál es su mirada en distintos proyectos, que sin ser de su cartera tienen un impacto en el crecimiento.
Pero la mayoría coincide en que hubo un cambio en las expectativas tras la llegada de Valdés...
Las expectativas por cierto mejoraron, pero son un proceso. Están alerta y a la espera de estos pronunciamientos, se alimentan y retroalimentan con lo que esperamos que sean las decisiones (...) Efectivamente se produjo un cambio, hay expectativas favorables, pero en un corto plazo tienen que concretizarse en algo más tangible, las expectativas no son etéreas, tienen que ver con cosas reales.
¿Y más allá de las reformas?
Todos sabemos hoy día que además de otros factores, las expectativas políticas están afectando duramente la tasa de crecimiento, la inversión está mal. Él ha señalado que va a implementar reformas con crecimiento, pero esto debe concretarse en señales más que en una frase. La presidenta hace poco, en cadena nacional, puso sobre la mesa el tema constitucional (...) Hay una serie de materias, los equilibrios macroeconómicos, por ejemplo, que no son indiferentes a los cambios constitucionales que se hagan. Ahí es fundamental que si él (Valdés) quiere controlar expectativas, haga un "rayado de cancha" en términos de qué pasa con la institucionalidad y hasta dónde llega (la reforma), qué es lo que está sobre la mesa, cómo se resguardan esos valores.
Pero que Valdés esté ahora en Hacienda para enfrentar el proceso de reformas, ¿lo ve como una buena señal?
Hay una expectativa positiva, que está ahí, a la espera, y que si no hay un pronunciamiento claro al respecto se va a diluir. Quiero reforzarlo de la siguiente manera: las reformas que estamos enfrentando son muy significativas para todos los sectores económicos, aguas, laboral. Ya tuvimos la tributaria -que tiene problemas operativos severos- y ahora viene en materia constitucional, salud, etc. Estamos involucrando a todos los sectores.
La gente votó por las reformas, por lo tanto, uno tiene claro las áreas donde hay que hacer cambios, pero tienen que ser cambios como se leyeron. El tema no es comunicar mejor las reformas y por eso que más temprano que tarde tiene que haber un pronunciamiento en términos de la prioridad del crecimiento dentro de la agenda del ministro.
¿Qué hacer con las reformas?
Las últimas cifras de actividad han sido más bien débiles y han sembrado dudas respecto a alcanzar un crecimiento cercano a 3% este año. ¿Valdés viene a despejar esas dudas?
La gente no empezó a invertir ayer, está expectante, y es difícil revertir un proceso en un año. No es imposible, pero es difícil revertir un proceso así tan rápido. Hay una serie de factores y no sé si esto alcanza para mejorar al 3%. Creo que todavía estamos en un rango entre 2,5% y 3%.
¿Lo que ahora está en juego más bien son las bases del crecimiento para 2016?
Claro, que igual venía bastante flojo. Primero, el crecimiento de largo plazo no se sustenta solo con expectativas, hay que hacer cosas concretas y son las que hay que ver. Segundo, tienen que evitarse aquellas cosas que están afectando negativamente el crecimiento; y tercero, esto no se puede sustentar con gasto fiscal, ya lo vimos en 2009, cuando cayó la economía.
Hoy día todo lo que tenemos es gasto fiscal, esa no es la receta, y más bien estamos alimentando un potencial desequilibrio. Esa es otra área que sí es de la cartera de Valdés y que tiene que mirar.
Si Valdés confirma que el crecimiento será el foco de su gestión, ¿cómo debería enfrentar el proceso de reformas? ¿Debería buscar que se baje el ritmo de las mismas?
Él debiera rayar la cancha en materia de institucionalidad, la discusión no se puede desbordar. Uno espera un debate técnico, él puede hacer un aporte técnico relevante en los contenidos y volver a la discusión de cuál es el objetivo de cada reforma y cuál es el mejor instrumento para lograrlo, y que sea consistente con el crecimiento. Y ese es el debate que uno espera construya y ponga sobre la mesa el ministro en los consejos de gabinete.
Por lo pronto, el lunes (hoy) empieza el debate por el proyecto laboral y estamos todos a la espera de qué es lo que hará en esa materia. Es un tema que tiene alto impacto -que en mi opinión, no está bien orientado- y donde además todas las indicaciones hechas lo han deteriorado. Sabíamos que el (ex) ministro Arenas no era partidario y había dejado fuera del debate la negociación interempresa y esperamos que Valdés mantenga esa postura, porque introducirla sería muy complejo para el desarrollo de los mercados.
También esperarnos que haya una conversación técnica sobre los alcances de las propuestas que están sobre la mesa y que nos localicemos más en los objetivos que en los instrumentos.