
AtrĆ”s quedó el discurso que ENAP serĆa un āviabilizadorā de proyectos de generación privados, privilegiĆ”ndose ahora un rol que permita alcanzar (no sabemos a quĆ© costo) el Ć©xito en las licitaciones de suministro de marzo del 2016. No bastaron los argumentos en contra de su incursión en el negocio dada su falta de competencia, ni su historial financiero que no admite comprometer montos elevados de inversión.
Esta nueva indicación del Ejecutivo va a provocar un daƱo aĆŗn peor, que es desincentivar a los nuevos actores a participar (y a los incumbentes a expandirse) ante la presencia de un competidor estatal sin freno para cumplir objetivos polĆticos.
Opinión de Susana Jiménez, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, en La Tercera.-