
Con este nuevo registro para abril, la variación en doce meses retrocede levemente a un 4,1% todavía por encima del límite superior del rango meta del Banco Central, pero lejos de los registros del cuarto trimestre del 2015 cuando la variación interanual se acercó peligrosamente al 6%, antes de que el shock de precio del petróleo diera una mano.
Diez de las doce divisiones de la canasta presentaron aumentos en sus precios, liderados ampliamente por la división Alimento y Bebidas No Alcohólicas, con un incremento de 0,8%, y una incidencia de 0,168 puntos porcentuales (p.p.), debido a su alta ponderación en la canasta. Esta división es seguida por Transporte que también presenta un aumento de 0,8% y una importante incidencia (0,111 p.p.), debido al rebote en el precio de los combustibles producto a una mayor cotización internacional, pero en parte compensado por una menor fortaleza del dólar, sumado a la habitual estacionalidad de los pasajes en bus por los dos fines de semana largos. Aquí vale la pena destacar como este fenómeno se continuará observando en mayo debido a los rezagos que el MEPCO introduce.
Por último, la división Salud, con un incremento mensual de 1,6% y una incidencia de 102 p.p., refleja la actualización anual de precios de los Servicios Médicos y Hospitalarios, que a su vez se basan en la inflación del año anterior.

Un elemento que sigue siendo clave, agrega Klapp, es la apreciación del dólar frente a la mayoría de las monedas del mundo, incluyendo naturalmente al peso, lo que hoy parece mostrar menos fuerza, tras los regulares resultados de EE.UU. en el primer trimestre. Hacia la segunda mitad de enero se alcanzaron valores cercanos a los $630 por dólar, lo que se ha ido revertiendo y ya en días recientes se observa un precio más cercano a los $ 605-610, lo que sin duda dará una mano para la convergencia.
En concreto, las medidas de inflación subyacentes, IPCX, que excluye combustibles, frutas y verduras frescas, experimentó nuevamente una variación de 0,5% con respecto al mes anterior, algo menor que el IPCX1 (0,6%), que corresponde al IPCX menos carne y pescados frescos, tarifas reguladas de precios indexados y servicios financieros. Como resultado de lo anterior, la inflación subyacente, IPCX, en doce meses disminuyó con respecto al mes previo, alcanzando un 5,2% interanual, mientras que el IPCX1 alcanza un 4,7%. Por su parte -y a diferencia de fines de 2014 y el primeros meses de 2015- la inflación de transables fue positiva y relativamente elevada con 0,7% en términos mensuales, dejando de moderarse en doce meses, desde un 3,4% a un 3,7%. En el caso de no transables, el registro mensual tuvo una variación de 0,5% -muy influido por salud- lo que de todas formas se traduce en una disminución del indicador interanual a 4,7%.
Con todos estos antecedentes, los últimos resultados continúan mostrando aumentos en las medidas subyacentes relativamente dinámicos, pero ya más cerca de estar en camino hacia el rango meta. En las próximas reuniones de Política Monetaria y tras el claro mensaje del Banco Central, la probabilidad de nuevas bajas en la TPM parecen desvanecerse y la pregunta que ahora se plantea es más bien cuándo comenzaría la normalización del estímulo. "Ésta no es una pregunta fácil considerando que aunque el crecimiento potencial se haya reducido, difícilmente estén copadas las holguras con una expansión que en el primer trimestre del año habría apenas alcanzado un 2,2% ", indica el economista.