
Con este nuevo registro para marzo, la variación en doce meses retrocede levemente a un 4,2%, todavía por encima del límite superior del rango meta del Banco Central, pero lejos de los registros del cuarto trimestre del 2015 cuando la variación interanual se acercó peligrosamente al 6%, antes del shock de precio del petróleo.
Diez de las doce divisiones de la canasta presentaron aumentos en sus precios, liderados ampliamente por la división educación, la cual incorpora durante este mes el ajuste anual de los aranceles de las diferentes instituciones educativas. De hecho, prácticamente el 50% del aumento del IPC en marzo se explicó por este componente, con una incidencia de 0,415 puntos porcentuales. Esta división es seguida en cuanto a contribución a la inflación mensual bastante de lejos por Vivienda y Servicios básicos, con un aporte de 0,057 puntos.
Por su parte, Comunicaciones y nuevamente Transporte mostraron caídas respecto al mes previo, esto pese a que la gasolina, que en doce meses ha caído un 19,5% mostró un importante incremento del 3% en marzo, al igual que automóvil nuevo, ambos muy influidos por la depreciación del peso, que recién en abril mostró algo de retroceso. Así, la baja en transporte fue en gran medida atribuible a la caída de los pasajes en bus interurbano que usualmente acompañan el final del verano.

Un elemento que sigue siendo clave -agrega Klapp- es la apreciación del dólar frente a la mayoría de las monedas del mundo, incluyendo naturalmente al peso. "Hacia la segunda mitad de enero se alcanzaron valores cercanos a los $ 630 por dólar, lo que se ha ido revertiendo y ya en días recientes se observa un precio más cercano a los $ 600, lo que sin duda dará una mano para la convergencia. Más aún, como la apreciación no es solo contra nuestra moneda sino que es un fenómeno global, los precios de importados de otras latitudes deberían eventualmente ajustarse a la baja", señala el economista.
En concreto, las medidas de inflación subyacentes, IPCX, que excluye combustibles, frutas y verduras frescas, experimentó nuevamente una variación de 0,5% con respecto al mes anterior, algo menor que el IPCX1 (0,6%), que corresponde al IPCX menos carne y pescados frescos, tarifas reguladas de precios indexados y servicios financieros. Como resultado de lo anterior, la inflación subyacente, IPCX, en doce meses disminuyó con respecto al mes previo, alcanzando un 5,5% interanual, mientras que el IPCX1 alcanza un 5,0%.
Por su parte, -a diferencia de enero producto de la caída del petróleo y el gas, y al igual que en febrero- la inflación de transables fue positiva y relativamente elevada con 0,5% en términos mensuales, aunque medida en doce meses continúa moderándose en un 3,4%. En el caso de no transables, el registro mensual tuvo una variación de 0,8% -muy influido por educación, como se comentó- lo que se traduce en una mantención del indicador interanual en 5,1%.
Con todos estos antecedentes, los últimos resultados continúan mostrado aumentos en las medidas subyacentes relativamente dinámicos, lo que es llamativo considerando la estancada demanda interna, el efecto de traspaso a otros bienes de la baja sostenida en el precio del petróleo, pero frente a un muy expansivo del gasto fiscal. "Con estos antecedentes, parecería demasiado aventurado por ahora sostener que estamos ante un proceso especialmente fuerte de convergencia al centro del rango meta del Banco Central, hasta no conocer más antecedentes", indica Klapp.
En las próximas reuniones de Política Monetaria y tras el claro mensaje del Central, la probabilidad de nuevas bajas en la TPM parecen desvanecerse y la pregunta que ahora se plantea es más bien cuándo comenzaría la normalización del estimulo.