HERBERT GRUBEL Y LA DESIGUALDAD

A continuación, reproducimos la entrevista que Herbert Grubel, economista canadiense ENTREVISTA GRUBELque participó en nuestro seminario "¿Movilidad o Igualdad de Ingresos?", concedió al diario PULSO.

Las mediciones tradicionales de desigualdad de ingresos se basan en información sobre los ingresos de las familias durante el año anterior. Para el economista canadiense, Herbert Grubel, senior fellow del Fraser Institute y profesor emérito de la Universidad Simon Fraser, esto es un error.

Según un estudio que acaba de realizar en Canadá, lo que no consideran las mediciones tradicionales es que las personas en cada quintil son diferentes cada año, es decir, en un período de diez años, la mayoría de los que eran pobres al principio, luego tuvieron ingresos superiores y, por ende, están incluidos en el cálculo de los promedios de los quintiles superiores. “Por lo mismo, aumentos en el diferencial de los quintiles superiores respecto de los inferiores no demuestran que los ricos se estén volviendo más ricos y que los pobres se estén volviendo más pobres. La composición de ambos grupos cambia en el tiempo”, asegura el economista, quien participó ayer del seminario “¿Movilidad o igualdad de ingresos?” organizado por Libertad y Desarrollo.

¿Cuál es el problema con la medición de la desigualdad de ingresos?

Todo lo que la gente sabe de desigualdad de ingresos proviene de estadísticas hechas por gobiernos, que ven la distribución de ingresos en un año dado. El problema es que esto muestra que la gente que en 1990 era pobre, sigue siendo pobre en 2009. Pero resulta que la gente que es considerada pobre en 2009, es gente totalmente distinta que la que se consideraba pobre en 1990. ¿Qué le pasó a la gente que ya no es pobre? Tuvieron ingresos más altos. Sólo 13% seguía siendo pobre en 2009. El 87% restante se había vuelto más rico. Las razones son variadas, pero sólo eran pobres temporalmente, entonces es engañoso decir que los pobres siguen siendo pobres y que los ricos se han vuelto más ricos. Eso no es cierto.

¿Hay algún país que mida las cohortes como las plantea usted?

Esas estadísticas son difíciles de obtener. Lo que sí hacen todos los países es calcular estadísticas sobre el perfil de ingresos por edades, es decir, tomar el ingreso promedio de gente entre 15-20, 20-25, 25-30, etc. Y en todos va subiendo el ingreso hasta los 45. Lo que se ve es que las personas eran pobres en 1990 simplemente porque eran más jóvenes y luego se volvieron más productivos y tienen mejores trabajos.

¿Qué tan importante es la desigualdad entonces?

No es importante si es resultado de los perfiles de ingresos. Si esa es la principal explicación de la desigualdad, entonces no es realmente un problema. Lo que ocurre si quieres reducir la desigualdad es que se le saca dinero a gente que tiene entre 45 y 50 años y tiene altos ingresos, pero se le da dinero a los pobres, que son jóvenes y no tienen altos ingresos. Entonces se hace la redistribución entre generaciones. Es injusto.

Sus conclusiones son distintas de las que plantea Thomas Piketty (que la brecha de la desigualdad se va extendiendo). ¿A qué se debe?

Es importante entender por qué la riqueza del 1% más rico se incrementó en EEUU y Francia hasta 1980. Piketty y otros dicen que esa riqueza la están robando, que están siendo antiéticos. Pero lo que pasó en 1980 fue que comenzaron los acuerdos de libre comercio, y movimientos hacia la liberalización del mercado. Y más importante, tuvimos una revolución tecnológica. Las empresas, gracias a la globalización e introducción de todas las cosas que abarataron los costos, se hicieron más grandes y sus CEOs reciben sueldos más elevados. Se ve también en los jugadores de fútbol. Pero ¿Por qué esto es malo? Ese es el tema.

¿Cuán importante es que el Estado financie la educación para reducir la desigualdad?

Los beneficios para la sociedad de que todos puedan leer y escribir y tengan conocimientos básicos es tan alta, que se justifica que el gobierno lo financie, pero no se justifica que el gobierno lo haga para la universidad. Los estudiantes pueden pensar que el costo de la universidad es alto, pero lo reciben de vuelta más adelante en su vida. El tema entonces es que el gobierno ayuda a los estudiantes con el dinero de los mismos que alguna vez fueron estudiantes y que hoy son más ricos.

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