El Consejero de LyD afirma que a fines del año pasado, el Banco Central dejó correr la expectativa de que vendría una sucesión de bajas de tasas de interés, "y eso no era tan claro; y hoy día estas nuevas cifras (de IPC) reafirman mi visión".

Por ello, el economista y consejero de Libertad y Desarrollo, Juan Andrés Fontaine, enjuicia la actuación del Banco Central (BC) y pone en duda la efectividad de los modelos que utiliza para calibrar el traspaso del dólar hacia la inflación y el enfoque con que se observan las presiones internas en un escenario de desaceleración. Asimismo es claro en señalar que no existe espacio para nuevos recortes en la tasa de política monetaria (TPM) y prevé que se mantendrá en 3% durante 2015.
Usted fue uno de los primeros en advertir que no estaba claro que la inflación iba a converger tan rápidamente al rango meta del BC (2-4%) como las autoridades lo señalaban. Con el IPC de febrero de 0,4% ¿se confirma su visión que la inflación será un problema este año?
La señal que dio el IPC de febrero es un campanazo potente de advertencia. El Banco Central debe revisar su modelo de traspaso del alza del dólar a la inflación y la sensibilidad del IPC no transable al ciclo económico. La tranquilidad con que la autoridad monetaria, hasta ahora, había mirado las cifras de inflación era fuertemente dependiente de una percepción de que el traspaso del dólar a precio interno era bajo, y que la desaceleración de la economía se haría cargo de las presiones inflacionarias de carácter salarial. Y a la luz de las cifras, no está ocurriendo ni uno ni lo otro, la inflación de los bienes transables asociados al alza del dólar sigue sobre 4%, y la inflación de bienes no transables anexados a la demanda interna sigue casi en 6%. Ello lleva a que todas las mediciones subyacentes están sobre 5%, indicando que estamos con un riesgo inflacionario nada despreciable.
¿Por qué el BC no detectó este escenario de mayores precios?
El Banco Central en su modelo para monitorear la inflación es demasiado dependiente de episodios específicos y recientes que se relacionan a períodos de alza del dólar acompañados de recesión. En ese escenario, los comerciantes o empresarios no pueden traspasar a precios el alza del tipo de cambio, entonces se concluye, mirando esos episodios, que el grado de traspaso será muy modesto. Pero eso ocurre cuando hay recesión, y en Chile lo que hemos tenido es una desaceleración y no una recesión.
¿Hay presiones internas como la evolución de los salarios que el Central no dimensionó?
Respecto al tema de la evolución de las presiones internas como los salarios o de la demanda, el análisis que ha hecho el instituto emisor, el gobierno y los economistas en general han tendido a depender muy fuertemente de las mediciones de la brecha de Producto efectivo a tendencial, mediciones que son todas muy cuestionables. Y cualquiera sea el número, la reacción de los empresarios frente a una política fiscal y monetaria expansiva depende mucho de sus propias expectativas. Si ellos tienen buenas perspectivas van a producir más, en cambio, si la expectativa no es buena y ante una mayor demanda es probable que suban los precios. Por ello, el grado de traspaso de las políticas monetarias y fiscal expansiva a la inflación depende también de cuál es el ambiente en el que actúan esas políticas, y ese ambiente ha sido de malas expectativas.
En el próximo Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo ¿el BC deberá ser más enfático en su preocupación sobre la evolución de los precios?
Recomendaría que lo fuera, ya que debe ser un elemento a monitorear de cerca porque todo indica que la inflación terminará sobre 3% este año.
Actualmente la tasa de interés se ubica en 3%. Con este escenario de mayores presiones inflacionarias ¿se cierra la posibilidad de nuevas bajas de tasa de interés por parte del BC?
Nunca creí que hubiera espacio para nuevas bajas, a excepción de que la economía diera señales de que estaba entrando en recesión, escenario que a mediados del año pasado estuvo presente cuando la economía anotó un registro atemorizante con un Imacec de 0,3% en agosto, pero a medida que ese riesgo comenzó a diluirse, el espacio para sucesivas bajas comenzó a diluirse también.
Dicho eso, ¿considera que el BC se apuró en aplicar una política monetaria expansiva?
Más que en las acciones mismas fue en la forma de entregar su mensaje. El BC, en mi opinión, dejó correr la expectativa de que lo normal era seguir bajando la TPM, y me parecía que eso no era tan claro a fines del año pasado, y hoy estas nuevas cifras reafirman mi visión. Con los antecedentes que tenemos hasta el momento no hay razones que justifiquen las sucesivas bajas de TPM. El sesgo de la política monetaria es uno de los varios instrumentos que tiene el BC para transmitir su mensaje, también hay entrevistas, discursos, hay mucha formas de trasmitir señales. Y ahí, el conjunto de señales transmitidas por el BC, y siguiendo lo que ha sido la tendencia en otros países, es de una cierta desaprensión respecto del impacto inflacionario que tiene una política monetaria expansiva.
Algunos analistas dicen que el BC no debería preocuparse tanto de la inflación subyacente, ¿qué opina?
No comparto en lo absoluto esa visión. El BC tiene un mandato de mantener la inflación estable y la inflación subyacente es una mejor medición de las presiones que puede tener una economía. A la larga, la inflación total debería comportarse más o menos similar a la subyacente. Debido a las incertidumbres observables a fines del año pasado, el BC dejó correr más de la cuenta la percepción de que iban a ver una sucesión de bajas de tasas, y eso fue algo inconveniente.
“Los brotes verdes pueden sufrir una helada”
El Imacec de diciembre de 2,9% y el de enero de 2,7% ha hecho que las expectativas se acerquen cada vez más a un crecimiento de 3%. ¿Ve factible ese escenario?
Me alegro que haya ciertos atisbos de reactivación, ya que siempre he pensado que la economía tiene la capacidad de crecer a un nivel de 3% o más este año. Para lograrlo, la tarea del Gobierno será fomentar estos brotes para que efectivamente crezcamos sobre 3%. De todas formas, no deja de parecerme un poco sorprendente la alegría que reflejan las autoridades con un crecimiento tan modesto como 3%. Esto es pedir muy por debajo de lo que puede la economía chilena.

No tenemos todos los antecedentes para hacer un vaticinio al respecto, lo que sí creo es que hay factores positivos. El escenario mundial, aunque es ambivalente en su conjunto por el momento, está siendo favorable. Adicionalmente, las señales de política económica del Gobierno, no han sido buenas para las expectativas y si no mejoran, estos brotes verdes de los cuales se congratula Hacienda pueden sufrir una helada y volver a las malas cifras. El desafío del Ejecutivo es cuidar estos atisbos de reactivación, fomentarlos y ajustar su agenda legislativa para que no pase este año lo sucedido en 2014.
En ese sentido ¿qué debería hacer el Gobierno para cuidar estos brotes verdes?
Por un lado la política macroeconómica se debe calibrar para que no sobre empuje la demanda generando aún más inflación. También se debe crear un clima de confianza y eso depende del manejo político de las autoridades y de la agenda legislativa como la reforma laboral, que me parece altamente innecesaria. Además, se debe avanzar con más decisión en eliminar los cuellos de botella que han dañado nuestra capacidad de crecimiento en inversión y productividad.
Dijo que le sorprendía la alegría que reflejan las autoridades con un crecimiento tan modesto como 3%, ¿hay riesgo que el país se estanque a este nivel de crecimiento?
En estos momentos hay una muy válida duda con respecto a nuestra capacidad futura de crecimiento. La inversión ha caído fuerte estabilizándonos en tasas que son claramente incompatibles con crecimientos de entre 5% y 6%. La productividad que tuvo alguna recuperación en el gobierno pasado ha vuelto atrás, entonces estos dos grandes factores de crecimiento están desactivados y mientras no se mejoren, la posibilidad de volver al 4%, 5% o al 6%, es muy remota.
El Gobierno espera crecer a la segunda mitad de su mandato cerca del potencial de 4,3% ¿lo logrará y es suficiente para la economía chilena?
Lo veo factible si se aplican las políticas adecuadas que levanten la inversión y la productividad, pero es insuficiente. Chile es capaz, con buenas políticas, de crecer entre 5% y 6% por año, es lo que se logró en el gobierno anterior y es lo que necesitamos para cruzar el umbral del desarrollo prontamente.
Ahora las políticas para mejorar la productividad y mejorar el crecimiento no tienen efecto en el corto plazo
No son fáciles de impulsar y tampoco tiene efecto en el corto plazo. Sin embargo, el inicio de estas medidas o plantearse agendas pro inversión generan un clima positivo en quienes toman decisiones tanto en los hogares como en las empresas, y eso es lo que el país necesita para mejorar su crecimiento. Eso fue lo que sucedió a partir de 2010, porque no hubo grandes medidas que uno pueda responsabilizar de la aceleración de la economía, lo que hubo fue un clima favorable que llevó a las empresas a generar más empleo y a expandir sus actividades, se crearon nuevas empresas y se buscaron mecanismos para mejorar la productividad y la innovación.
Fuente: Pulso.-