La encuesta CASEN es la única herramienta que tenemos para realizar una caracterización socioeconómica de los estudiantes de educación superior. Así, revisando la base de datos de la CASEN 2013 nos encontramos con que:
Continúa la tendencia al alza en la cobertura de educación superior: el año 2013, la cobertura neta creció a 36%, y la cobertura bruta alcanzó 52,9%.
- La cobertura neta aumentó especialmente en los quintiles más bajos, mientras que en el quintil más alto se estancó. La brecha en todo caso se mantiene: 3 de cada 10 jóvenes del quintil más bajo de ingresos asisten a educación superior, mientras que en el quintil de mayores ingresos lo hacen 6 de cada 10 jóvenes.
- Respecto a la distribución de alumnos de los dos primeros quintiles (del 40% de menores ingresos) por tipo de institución de educación superior, vemos que 40% asiste a educación superior técnico profesional, 31% a universidades fuera del CRUCH y 29% a universidades del CRUCH.
1.- Aumento en la cobertura
Tal como se muestra en el Gráfico N° 1, la tendencia al alza en la cobertura bruta[i] y neta[ii] se sostiene en el tiempo. El aumento ha sido más notorio a partir del año 2009. Si comparamos la situación desde el año 1990, tenemos que para el 2013 se triplicó la cobertura, de tal forma que las generaciones actuales tienen mayores oportunidades que las que tenían las generaciones antiguas.
2.- Cobertura de Educación Superior por quintil de ingreso
El aumento de cobertura distinguiendo por quintil de ingreso nos muestra que el mayor acceso se ha dado especialmente en los de grupos de menores ingresos. Sin embargo, éstos aún mantienen una brecha importante respecto a los jóvenes de ingresos altos. El Gráfico N° 2 muestra las cobertura neta de educación superior por quintil.
Mientras los sectores de ingresos bajos y medios aumentan su cobertura de forma sostenida, en los quintiles de ingresos más altos (q4 y q5) se observa un estancamiento en la cobertura neta, lo que podría dar cuenta de que se ha alcanzado un punto de equilibrio.

En un contexto en que el Gobierno ha planteado la gratuidad de la educación superior como la principal política hacia una mayor equidad en el acceso a educación superior, vemos que ésta sólo ayudaría al 10% de los jóvenes que no asisten de los quintiles más bajos, mientras que la mayoría de ellos tienen otras restricciones de más largo plazo, que les impiden ver a la educación superior como una alternativa real. La gratuidad, en cambio, beneficiaría en mayor medida a los jóvenes que ya están estudiando, los que paradojalmente provienen mayoritariamente de sectores de más altos ingresos.
3.- Dónde estudian los alumnos de menores ingresos
Resulta también interesante revisar qué tipo de instituciones son las que más alumnos de bajos ingresos reciben. Tal como se muestra en el Gráfico N° 3, tenemos que del grupo de estudiantes pertenecientes a los dos primeros quintiles (pertenecientes a las familias del 40% de menores ingresos del país), 40% asisten a centros de formación técnica e institutos profesionales, mientras que 31% asiste a universidades fuera del CRUCH y 29% a universidades del CRUCH.
Si miramos la tendencia desde 1990, vemos que han sido las universidades privadas fuera del CRUCH las que más han contribuido con el incremento en el acceso de jóvenes de menores recursos, los que históricamente no tenían el espacio.
Lo anterior también tiene una implicancia importante en relación a la política de gratuidad que pretende implementar el Gobierno. Se ha adelantado que ésta no irá directamente al estudiante que lo necesite, en tanto éste no se matricule en alguna de las instituciones que firmen un convenio con el Ministerio de Educación y se comprometan al cumplimiento de ciertos requisitos. Es de esperar que las instituciones que cumplan con éstos sean prioritariamente las del CRUCH, y sin embargo, vemos que ahí no es donde están los jóvenes que más apoyo financiero necesitan. En cambio, éstos se encuentran en instituciones privadas no tradicionales y especialmente en instituciones de educación superior técnico profesional. Si queremos por lo tanto que una política de gratuidad contribuya a mejorar la equidad en el acceso, puede ser una muy mala idea entregar los recursos en función de las características de la institución y no del alumno.
[i] Cobertura bruta: corresponde al total de asistentes a educación superior, dividido en el total de jóvenes de 18 a 24 años de edad.
[ii] Cobertura neta: corresponde al total de asistentes a educación superior de 18 a 14 años de edad, dividido en el total de jóvenes de ese rango etario.
Continúa la tendencia al alza en la cobertura de educación superior: el año 2013, la cobertura neta creció a 36%, y la cobertura bruta alcanzó 52,9%.

