SLEP: RESULTADOS DISPARES HACEN QUEN NOS CUESTIONEMOS UN MODELO ÚNICO PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA

La experiencia de los primeros cuatro Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) muestra resultados heterogéneos en matrícula, asistencia y aprendizajes. El debate debe dejar de centrarse en quién administra y enfocarse en qué modelo permite mejorar la educación en cada territorio.

La Nueva Educación Pública buscó responder a problemas reales: municipios endeudados, administraciones con escasa capacidad técnica y sostenedores demasiado pequeños para gestionar adecuadamente sus establecimientos. Sin embargo, frente a realidades muy distintas, estableció una solución uniforme que ya abarca casi el 50% de la matricula pública. La pregunta decisiva es si el cambio ha mejorado la educación que reciben los estudiantes. Las evaluaciones disponibles hasta ahora registran avances en algunos indicadores, pero también dificultades administrativas y financieras, problemas de coordinación, debilidades en la conformación de equipos y persistencia de sobredotaciones.

¿Qué muestran los cuatro primeros SLEP?

Huasco, Puerto Cordillera, Barrancas y Costa Araucanía -traspasados en 2018- abarcan más de 270 establecimientos. Al comparar los períodos 2015-2018 y 2022-2025, no aparece una trayectoria común. La matrícula aumentó en tres de ellos, la asistencia disminuyó en los cuatro, igual que en el resto de la educación pública, mientras que la repitencia se redujo en magnitudes muy distintas. En los aprendizajes tampoco existe un patrón uniforme: algunas escuelas mejoran y otras empeoran respecto de su trayectoria previa, mostrando una dispersión similar a la del resto de la educación estatal. Incluso entre establecimientos de un mismo grupo socioeconómico persiste la heterogeneidad. El cambio de sostenedor, por sí solo, no es una “bala de plata”.

El costo de alejar las decisiones de las comunidades

La escuela es una institución local. Se vincula con salud, protección de la niñez, seguridad, deporte, cultura comunal, etc. Separar su administración de esa red hace más difícil la necesidad de coordinación. También debilita la rendición de cuentas. En el sistema municipal, el alcalde debía responder ante los vecinos. En los SLEP, la responsabilidad se diluye.

Hacia un modelo mixto de educación pública

El proyecto que busca pausar los próximos traspasos abre una oportunidad para revisar el diseño de la reforma. Los SLEP pueden ser una buena respuesta donde existen administraciones débiles o una escala insuficiente. Eso no implica que sean necesariamente la mejor alternativa para toda la educación pública.

Chile debe avanzar hacia un modelo mixto en que coexistan SLEP y municipios. Aquellos con buenos resultados sostenidos deben poder mantener la administración; cuando esas condiciones no existan, el SLEP puede cumplir la función para la cual fue creado.

La decisión debe basarse en criterios objetivos y estables (resultados, gestión, escala, eficiencia y viabilidad) y no en la voluntad del alcalde de turno. Esos mismos estándares debieran aplicarse periódicamente a los SLEP ya instalados.

El éxito de la educación pública no consiste en que todos los establecimientos tengan el mismo sostenedor. Consiste en que cada sostenedor, sea municipal o SLEP, tenga las capacidades, los incentivos y la responsabilidad necesarios para que sus estudiantes aprendan y desarrollen todo su potencial.

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