BETTINA HORST EN LA TERCERA: “EL GOBIERNO NO DEBE PERDER NI UN DÍA EN SU AFÁN DE IR A NUEVAS REFORMAS”

La Directora Ejecutiva de LyD, Bettina Horst, conversó con Pulso de La Tercera sobre el panorama económico nacional y la reciente aprobación del proyecto de Reconstrucción. A continuación, un extracto de su entrevista.


¿Le sorprendió la rapidez con que se aprobó esta megarreforma? 


-Este tema estaba planteado con fuerza y con trabajo desde antes de marzo. Buena parte de la reforma ya estaba delineada incluso antes de la primera vuelta. Entonces, esa consistencia y el trabajo ayudó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a salir adelante en el Congreso con el apoyo del Gobierno en su conjunto.


Pero los temas de seguridad también venían aparentemente delineados desde antes y el resultado en los primeros meses no fue el que se esperaba, lo que obligó al Gobierno a cambiar la ministra a cargo…


-Ahí es difícil calibrar cuán delineada estaba la hoja de ruta, con qué tanto detalle, y si las personas a cargo del tema eran las idóneas para empujar eso, porque se te mezcla todo un poco. Pero, sin duda, Martín Arrau (ministro de Seguridad Pública) está con otra fuerza y eso es lo que espero que manifieste en este segundo semestre. 


De todas formas, yo espero que la agenda no sea absorbida solo por lo que es el tema seguridad. Espero también que la reforma de Reconstrucción sea un punto de partida de más reformas profundas y que no sea sólo el punto de llegada. No debe entenderse que con esto ya aprobado (la megarreforma) ya es suficiente. Hay muchas otras cosas adicionales que hay que hacer junto con la aprobación del proyecto de Reconstrucción.


Hay temas como, por ejemplo, la implementación de la Ley de permisos sectoriales. Ahí el principal desafío es cómo lograr que los avances no se puedan deshacer fácilmente con otro Gobierno, independiente que haya cambio de signo político. Hay que cautelar que, una vez que pase el entusiasmo inicial de la reforma, no empecemos a quedarnos dormidos en los laureles y vuelva la burocracia.


También hay que pasar a una siguiente etapa e ir revisando qué trámites se pueden evitar o qué trámites se pueden eliminar; no sólo apurar la burocracia, sino también reducirla. Adicionalmente, es bueno empezar a construir indicadores de gestión -en seremías, por ejemplo- que permiten mantener el tema en el tapete.


¿Es decir, revisar la operativa de otras regulaciones que podrían estar entrampando? 


-Una revisión de regulaciones que se han ido construyendo con el tiempo, de regulación sobre regulación. Hoy habría que revisarlas una vez más a la luz de cuáles son los puntos donde se atascan las cosas. En parte también es lo que debería estar haciendo con la implementación de la Ley de permisos sectoriales; ahí podrían surgir espacios para evaluar la necesidad de (quitar) algunas regulaciones. 


Hay otros temas que no fueron abordados por la Ley de Reconstrucción ni de permisos sectoriales, como, por ejemplo, la Ley Lafkenche, que ya tiene nueve años de implementación y ya hay experiencia acumulada. Tampoco ha sido abordada la Ley del Consejo de Monumentos Nacionales. Hay otra reforma (necesaria) al sistema educativo: hoy tenemos un talón de Aquiles para futuras generaciones de cómo mejorar la calidad de la educación, de manera que se equipare la cancha.


¿Incluye reformas al mercado laboral tal como lo está haciendo el Gobierno?


-El Gobierno está avanzando en adecuar algunas leyes que se han aprobado en el pasado a la luz de cómo han funcionado, como las 40 horas, la Ley Karin y otras más. 


Pero en el tema laboral hay algo así como un “elefante en la sala” del que nadie quiere hablar. Hoy hay distintas señales de que la creación de empleo no se genera a la misma velocidad que se generaba antes con el crecimiento económico. Es evidente que hoy muchas funciones no las está haciendo una persona, las están haciendo máquinas, computadores, la Inteligencia Artificial. Hay un cambio más estructural en cómo el crecimiento y la economía se traduce en empleo. Una economía que no genera empleo es una economía que no llega a todos los sectores de la sociedad.
Hay otra cosa que hay que ir modificando y tiene que ser a nivel legal: no podemos tener cambios de gobierno cada cuatro años con una Dirección del Trabajo que, vía oficios o vía circulares, pueda cambiar interpretaciones, y donde el empleador se encuentre con rigideces que no anticipaba. Las leyes tienen que ser más claras para que den menos espacios de interpretación a un ente fiscalizador y a un ente regulador como la Dirección del Trabajo.


En resumen, el Gobierno no debe perder ni un día en su afán de ir a nuevas reformas. Ha habido sucesivas reformas en distintos ámbitos que nos han llevado a la situación de estancamiento y, por lo cual, tampoco va a ser una sola reforma la que nos va a sacar adelante. Cuando me preguntan si la megarreforma desatará todos los espíritus animales, yo les digo que ésta ayuda, pero no es lo único.


¿Todo lo que está haciendo y hará el ministro Jorge Quiroz en materia de reformas es parte de una batalla cultural, como él mismo lo ha reconocido?


-En esa discusión sobre la batalla cultural prefiero marginarme, porque no es que Jorge Quiroz esté liderando una batalla cultural y esté peleando contra molinos de viento, sino más bien el Gobierno se está haciendo cargo del cambio cultural que ha vivido Chile en los últimos 10 años. Al país y a las personas les está pasando la cuenta 10 años de estancamiento. Le está pasando la cuenta un Estado que cada año tiene más recursos para gastar, más recursos que en cualquier momento de la historia del Chile y con el mayor número de funcionarios … y, así y todo, está la percepción de la gente de que los servicios siguen siendo deficientes. La creación de empleo tampoco no se ha recuperado desde 2018.


¿Hay hoy una reivindicación del crecimiento económico como aspecto clave para el desarrollo?


-De todas maneras. En el momento en que la ciudadanía o distintos sectores se dieron cuenta de que el crecimiento no era algo garantizado y que había que intentarlo a través de las políticas públicas, antes era como dado. En 2008, 2006, probablemente nadie pensó que en 15 años más íbamos a estar con una economía estancada e íbamos a estar hablando de si estamos o no en una recesión técnica.

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