El contrato por horas: una herramienta necesaria para enfrentar el desempleo

Chile atraviesa un complejo escenario laboral. Según el último informe del INE, la tasa de desempleo alcanzó un 9,4%, reflejando un mercado del trabajo que continúa mostrando dificultades para generar suficientes oportunidades de empleo. En este contexto, resulta indispensable impulsar políticas públicas que faciliten la contratación, promuevan la formalidad y permitan ampliar las oportunidades laborales para quienes hoy permanecen desempleados o se desempeñan en condiciones de informalidad.

Con ese objetivo, la Mesa de Reactivación Laboral presentó recientemente un conjunto de 22 propuestas destinadas a incentivar la creación de empleo. Sin embargo, se extraña una medida que podría contribuir precisamente a ese propósito: la incorporación del contrato por horas al Código del Trabajo.

El mercado laboral chileno ha experimentado importantes cambios durante los últimos años. El incremento sostenido del ingreso mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y el reciente aumento de siete puntos porcentuales en las cotizaciones previsionales de cargo del empleador han elevado significativamente el costo de contratar trabajadores. Todo ello ocurre en un contexto en que la productividad no ha aumentado al mismo ritmo, lo que dificulta especialmente la contratación en pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menores márgenes para absorber estos mayores costos.

Frente a esa realidad, el contrato por horas aparece como una alternativa que merece ser discutida. Su principal virtud consiste en permitir que relaciones laborales que hoy existen de manera informal puedan desarrollarse dentro del marco de la legislación laboral, otorgando acceso a seguridad social, protección legal y demás derechos propios de un empleo formal. Al mismo tiempo, entrega a las empresas una mayor flexibilidad para ajustar sus necesidades de contratación a la demanda efectiva de trabajo.

Esta modalidad también permitiría ampliar las oportunidades laborales para grupos que muchas veces enfrentan dificultades para acceder a un empleo tradicional de jornada completa. Estudiantes que necesitan compatibilizar trabajo y estudios, adultos mayores que desean mantenerse activos, personas cuidadoras con responsabilidades familiares o trabajadores que buscan complementar ingresos podrían acceder a empleos formales adaptados a su disponibilidad de tiempo.

La posibilidad de incorporar un contrato por horas al Código del Trabajo no parte desde cero. Actualmente existen tres proyectos de ley sobre esta materia, presentados en 2018, 2021 y 2026, que buscan regular distintas modalidades de contratación flexible. Sin embargo, estas iniciativas han tenido escaso avance legislativo y prácticamente no han formado parte de la discusión pública sobre empleo. Recién en junio de 2026 el Ejecutivo otorgó urgencia simple al proyecto presentado en 2018, reactivando una discusión que durante años permaneció prácticamente inmóvil.

Si el principal desafío consiste en generar nuevos puestos de trabajo y reducir el desempleo, parece razonable evaluar mecanismos que permitan facilitar la contratación sin renunciar a la protección laboral. El contrato por horas puede representar una oportunidad para compatibilizar ambos objetivos.

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