RODRIGO UBILLA EN LA SEGUNDA: “ES FUNDAMENTAL QUE EL GOBIERNO EMPIECE A EXPULSAR»

A continuación, un extracto de la entrevista de La Segunda al Director del Área Política y Sociedad Civil de LyD, Rodrigo Ubilla.

—Como subsecretario del Interior en los gobiernos de Piñera fue el primero que se instaló en La Moneda. ¿Cómo recuerda esos días?

—Le doy más valor a la primera vez, porque era el primer Gobierno de derecha desde el regreso a la democracia. Planificamos con (el subsecretario del Interior de Bachelet) Patricio Rosende una transferencia de información y el día subsiguiente fue el terremoto. Rosende llegó el día 9 (de marzo de 2010), con las botas llenas de barro, venía del sur, no alcanzó a sacar sus cosas de la oficina, así de atípico fue. Si bien es parecido a este, porque hay un cambio significativo de signo político, el otro estaba teñido, por así decirlo, por la variable de la emergencia. Eso no lo hace comparable y nadie iba a discutir en el año 2010 si faltaba un papel. No era lógico.

—¿Cómo ha visto la instalación del Gobierno de Kast?

—El actual oficialismo tenía certeza de que ganaría la segunda vuelta. El último mes de campaña ya había gente pensando en el cambio de mando y en el periodo entre las dos administraciones. Esto permitió que al día siguiente de la segunda vuelta empezara a funcionar el equipo en La Gloria (lugar donde estaba el comando de JAK). Todo eso hizo que fuera más ordenada y sistemática la posición de las autoridades que iban a asumir, que de las que estaban saliendo. Vi intentos que son difíciles de sostener por parte de las autoridades salientes: la información del cable, por ejemplo, se iba a saber, independiente del momento. Era evidente que se iba a producir una tensión como la que vivimos.

—¿Y cómo evalúa estos primeros días de Gobierno?

—Las autoridades que asumen cualquier desafío tienen que entender el momento político que se está viviendo. Cuando el Presidente Kast en la segunda vuelta habla de “gobierno de emergencia”, lo que hace es entender muy bien lo que la ciudadanía estaba pidiendo. Lo he resumido en una frase: los chilenos quieren que las autoridades trabajen, que hagan la pega, tan sencillo como eso; que se levanten temprano, que enfrenten un problema con menos comisiones y más resolución. La gente sabe que esa es la clave del éxito de sus vidas personales. El Presidente entendió lo que pedía la ciudadanía, conformó un grupo humano que responde a eso, pero además trabajaron los dos últimos meses.

—En estos primeros días se ha hablado de que el Gobierno está “copando la agenda”.

—He escuchado a varios analistas diciendo que este Gobierno tiene una estrategia de copar la agenda para confundir. Pero veámoslo de otra manera: si a una persona, hace 40 días, le dijeron “tú vas a asumir la cartera de Educación, de Interior, de Medio Ambiente, de Vivienda”, no se va a quedar 40 días sin hacer nada. Va a pedir papeles, llamar, tener reuniones y va a tener una estrategia. Ahora, lo que pasa es que son 24 ministerios los que hicieron la pega, por lo que se ve como una marea de iniciativas. No lo veo como una estrategia, pero que tenga una consecuencia es otra cosa.

—En el gabinete hay varios ministros sin militancia política.

—Hay un elemento súper relevante que no ha salido y es que el Presidente en los nombramientos amplió el arco, están desde republicanos, hasta demócratas y amarillos, pasando por radicales, lo que era el sueño del Presidente Piñera. Si ves la entrevista del Presidente Piñera en «La Tercera» —a fines de enero, antes de su fallecimiento— él dijo que lo que tenía que hacer la entonces oposición era generar un grupo amplio y él lo nombra: desde demócratas y amarillos, hasta republicanos; que generaran una plataforma de ideas comunes, aunque mantuvieran diferencias. Los que entendieron muy bien esto fueron los partidos oficialistas en el Congreso. Porque cuando se resuelve en el Senado la presidencia de Paulina Núñez, llegan a un acuerdo de tres años para el actual oficialismo y un año para el PS con vicepresidencias cruzadas, y con integración de comisiones para todos. La ventaja en el Senado del actual oficialismo, raspando los votos, daba 27, en general son 25, y Paulina sacó 39.

—Bajo este análisis de ampliar el campo político, ¿es optimista con la relación que va a tener este Gobierno con el Congreso?

—Siempre las relaciones de poder son tensas y eso es parte del juego. Lo que no puede ser es que se utilice elementos no democráticos para intentar resolver esas tensiones, es decir, usar la calle como expresión de amenaza. La violencia política no es democrática. La amenaza, la extorsión, la descalificación no son parte del sistema. ¿Qué definición veo para el futuro? Tensión, como siempre y no le tengo miedo a eso. El problema es que eso evolucione a lo que se vivió en octubre de 2019, cuando hubo un intento de destituir a un Presidente electo democráticamente. Esos son hechos históricos. Los conceptos asociados al orden, al esfuerzo, al trabajo, la probidad, se han revalorado nuevamente. Aquellos que reivindican la violencia, no tienen los mismos aplausos que en 2019.

—Una de las primeras acciones del Presidente ha sido la construcción de una zanja en el norte. ¿Qué efectividad ve en aquello?

—Primero felicitarlo, porque responde al sentido de urgencia, es una señal política positiva. Fui el que tramitó el proyecto de ley de Inmigración. Tengo la película clara. No solo el control de fronteras efectivo tiene que ver con la inmigración irregular, también con el contrabando, el crimen organizado, la trata de personas, el robo de vehículos. Cuando planteamos el control de los pasos irregulares, ya sea con drones o zanjas, no solo estamos abordando el ingreso irregular de gente. Por ejemplo, somos abastecedores de autos robados a Bolivia y de mercadería que no paga impuestos, contrabando que sale de ciertas áreas comerciales del norte de Chile. Lo que el país pierde en impuestos por el contrabando de cigarrillos que vienen del Paraguay, solucionaría varios problemas del desfinanciamiento de la caja que tenemos en Chile. Los inmigrantes ilegales que vienen desde Haití, Venezuela, Colombia, Perú o Bolivia, se dan cuenta que a partir de unas semanas ya es más difícil llegar a Chile. Esto es señal política que ya están recibiendo y ahora espero que se empiece a aplicar también el control migratorio al interior del país. Es fundamental que empiecen a expulsar. El contraargumento que me han dicho varias veces es que es imposible expulsar a un millón y medio (de personas). Si nadie dice que hay que expulsar a un millón y medio, pero empieza a expulsar, porque el inmigrante irregular se dará cuenta de que es más riesgoso venir a Chile, porque no sólo es más difícil entrar, sino que hay posibilidades de que te puedan expulsar.

otras publicaciones